TEXAS

Su amor al prójimo no conoce límites

Inició en el 2010 con un par de bolsas y abre centro de atención para veteranos y benefició a 37 familias; hoy, a tras 12 años, 400 militares reciben despensa al mes
domingo, 16 de enero de 2022 · 09:57

En enero del 2010, con mucha fe y apenas dos bolsas de ropa, Gigi Ramos abrió un centro de ayuda para veteranos de guerra comenzando con 37 familias y a la vuelta de 12 años, 400 militares reciben una despensa mensual para aliviar un poco sus necesidades.

Hija de militares, esposa de un veterano, Gigi conoció muy de cerca los problemas económicos por los que atraviesan los ex combatientes cuando regresan a casa y en lugar de gloria, encuentran

pocas oportunidades de empleo y ayuda económica muy reducida.

“Es muy triste ver a un veterano de guerra parado en la fila de estampillas porque no recibe una pensión suficiente para comer, es injusto porque ellos nos dieron libertad y democracia y a cambio reciben un trato humillante”, dijo.

Gigi nació en California pero desde hace muchos años vive en el sur de Texas y hace 22 vino a Laredo donde comenzó a colaborar con iglesias y organizaciones de caridad para regalar su tiempo a quien más lo necesita.

“Yo soy una persona agradecida y le agradezco mucho al condado de Webb porque aquí se educaron mis hijas y nos recibieron con los brazos abiertos, por eso busqué una manera de regresar algo de lo mucho que nosotros recibimos”, indicó.

Relató que en la ciudad de Rio Grande ya había manejado un programa de apoyo para personas de edad avanzada a quienes se les daban despensas mensuales.

“Me dio rabia saber de un caso de un veterano de guerra que solamente recibía 11 dólares de ayuda cada mes después de arriesgar su vida en la guerra, se me hizo muy injusto y busqué la forma de hacer algo para remediarlo”, refirió.

SU INSPIRACIÓN

Inspirada por su madre Norma y su papá Benny Garza, la primera veterana de la Marina y el segundo ex del Army y del Navy, durante 10 años trabajó en un programa de voluntarios para dar despensas a veteranos en el condado de Starr.

“Mi padre hizo historia en el pueblo de California donde vivíamos ya que fue policía y un hombre dedicado a ayudar a los jóvenes en problemas”, recordó.

Tras mudarse a Laredo para que sus hijas estudiaran la universidad, Gigi comenzó a colaborar con iglesias y con otras organizaciones caritativas, aprovechando su gran experiencia en el manejo de organismos no lucrativos

“Mi ejemplo de trabajo fueron mis padres y mi inspiración el hambre que sufrimos de niños, por eso decidí buscar como ayudar para que los veteranos no pasen por los mismos problemas”, indicó.
 

Respalda por su esposo Roberto, también veterano, juntos compartían el sueño de tener un centro de ayuda para militares jóvenes y de edad avanzada, que tuvieran problemas económicos.

De esta manera, con muy poco dinero y mucha fe, en enero del 2010 Gigi abrió un pequeño lugar en 1202 Salinas donde comenzó a ofrecer despensas mensuales a unos 37 veteranos y sus familias.


“La manera de trabajar de este lugar es que recibimos artículos en donación, los vendemos baratos y de esta manera financiamos la compra de comida para dar las despensas mensuales”, dijo.
 

El programa, denominado Volunteers Serving The Need, recibe ropa, zapatos, muebles y todo tipo de artículos nuevos y usados que puedan venderse para recaudar fondos que ayuden a comprar mandado. Todos los sábados de 9 a 12 del día acepta donativos.
 

VETERANOS POBRES
 

El centro de Gigi Ramos apoya a hombres y mujeres que hayan recibido la forma DD214 de descarga honorable de las fuerzas armadas y que puedan comprobar que sus ingresos económicos
son muy bajos.
 

Con los recursos obtenidos en la pequeña tienda, Ramos compra mandado por mayoreo al Banco de Comida del Sur de Texas para elaborar, con el apoyo de empleados y varios voluntarios, 400 despensas que se entregan de manera gratuita cada mes.


“Las despensas incluyen carne, cereales, pastas, jugos, pan y otros artículos para que los veteranos y sus familias puedan nutrirse mejor”, afirmó.


Ramos dijo que la comunidad es el gran motor de ayuda para este centro y muchas organizaciones como Rotary Club, la empresa AEP, y el Club de Mujeres de Laredo, le han brindado un gran respaldo.


“Yo siempre estoy lista para que me digan que no, por eso me animo a pedir ayuda para ir mejorando este centro, después de todo lo peor que puede pasar es que me digan no”, afirmó Ramos.


Consideró lamentable que el gobierno de Estados Unidos no proporcione ayuda suficiente a muchos veteranos que regresan a sus hogares y no encuentran más que miseria y muchos recibos por pagar.


LLAMADO A LA COMUNIDAD


Gigi hizo un llamado a las personas de buen corazón para que realicen donaciones de artículos que puedan venderse porque cada dólar que se recauda se multiplica para poder comprar más comida para los veteranos.

“También nos pueden ayudar acudiendo a la tienda en 1202 Salinas que está abierta de martes a sábado en horario de 9:00 de la mañana a las 4:00 de la tarde, aquí encontrarán de todo un poco y a precios muy bajos”, dijo.

Aunque conseguir recursos para alimentar a 400 veteranos y sus familias cada mes no resulta fácil, Ramos es una mujer de fe y con la ayuda de oraciones y de la comunidad, espera poder ayudar a más personas.

Con este centro, Gigi siente que está honrando la memoria de su padre y haciendo sentir muy orgullosa a su madre además de ser factor para mejorar el nivel de la calidad de vida de 400 familias locales cada mes.

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