El Mañana

sábado, 20 de julio de 2019

Laredo Texas 27 abril, 2019

Mamá de Rebeca va diez años a la prisión

Se trata de un juicio pendiente desde 2016, por golpear a sus niños, y aún espera a ser juzgada por la muerte y haber disuelto el cuerpo de una de sus hijas

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Por REDACCIÓN

Mónica Yvonne Domínguez, madre de la nenita Rebecca, de 2 años, a quien junto con su esposo Gerardo Zavala disolvieron en ácido para deshacerse de su cadáver, ahora fue condenada por un caso previo que tenía, que era por golpear a sus cinco hijos.

La mujer de 37 años estaba en libertad condicionada, pero le fue revocada y ahora condenada a una década de encierro, por ese caso de 2016.
El estimado lector no debe confundirse, aún falta el juicio por lo de la nenita Rebecca Zavala Domínguez, ocurrido en este 2019 cuyos restos fueron hallados apenas el pasado 14 de febrero, por denuncia anónima. La menor estaba adentro de una cubeta, cerrada el contenedor y oculto en el closet de su apartamento de la calle Jefferson, número 1817, esquina con Santa Rita, barrio Canta Ranas.

Isidro Alanís, fiscal de Distrito del Condado de Webb, dijo que este es el máximo castigo posible por violar una libertad bajo prueba, por golpear a unos niños, condena de la que Domínguez había sido beneficiada en 2016 luego de ser encontrada culpable de maltrato a los niños (entre 1 y 11 años de edad, los cinco pequeños) y le había sido retirada en definitiva la potestad, tutoría o responsabilidad de todos los menores.

Ahora el juez Oscar J. Hale, Jr., titular de la corte 406 de Distrito condenó este viernes 26 de abril a Mónica Domínguez, a 10 años de encierro.
Aún falta el juicio por deshacerse del cadáver de la niña Rebecca y la propia investigación de la muerte de la misma.

CONTINUA INVESTIGACIÓN
El pasado 14 de febrero, Domínguez de 37 años de edad y el indocumentado Gerardo Zavala Loredo, de 32, padres ambos de Rebecca, fueron detenidos con cargos de disponer de un cadáver y de deshacerse del mismo, así como negligencia criminal por descuidar, abandonar o dejar sola a la criatura, que falleció.

Ellos dijeron que la niña se murió en la tina del baño, que tal vez se golpeó en la cabeza y luego se ahogo y que por miedo, decidieron deshacerse del cadáver, adquiriendo sustancias químicas en las tiendas especializadas, metieron el cuerpo en un cubeta con tapa y la sellaron, luego la ocultaron en el guardarropa principal del apartamento donde viven, el número 11 de la cuadra 18 de la calle Jefferson, esquina con avenida Santa Rita.
Este caso aún no es juzgado, la investigación está en curso, ni se han presentado acusaciones formales en contra de la pareja.

Las interrogantes de la muerte de esta menor son muchas, dijo en su momento, el Fiscal del Distrito del Condado de Webb, Isidro Alanís, una de ellas, es saber si los restos no disueltos de la pequeña en sustancias química, reflejan traumas o impactos de golpiza o tortura, que no sean los propios de un supuesto golpe dado en la bañera, que le haya hecho ahogarse.
Es decir averiguan si fue asesinada.

“Tenemos que esperar a que los expertos (o la médico forense) analicen los restos de la niña, para determinar si se les hacen cargos por homicidio, a este momento no podemos culpar a nadie, ni a la mamá (Mónica Yvonne Domínguez, de 37 años de edad) o al papá (Gerardo Zavala Loredo, de 32), de haberle quitado la vida”, dijo Alanís, agente del Ministerio Público del Estado.