México

Exorcismos, electroshocks y abusos: terapias de conversión contra la homosexualidad

Estas terapias son llevadas a cabo sin ningún sustento científico, amparadas por la fe en Dios.
lunes, 2 de agosto de 2021 · 15:39

Los prejuicios en torno a los temas de la homosexualidad perduran al día de hoy en México. El desconocimiento y la intolerancia lleva a las personas a recurrir a las terapias de conversión con la esperanza falsa de "cambiar" los gustos de las personas.

ECOSIG (Esfuerzos para Corregir/reprimir la Orientación Sexual y la Identidad de Género) son centros clandestinos que atraen, con base en mentiras y charlatanerías, a familiares buscando una respuesta a la identidad de su ser querido. 

Muchas veces los ECOSIG están patrocinados por líderes religiosos, quienes actúan bajo los designios de Dios para llevar a cabo sus prácticas, en su mayoría ilegales.

Tortura en pleno siglo XXI

Israel Huerta Solano, integrante de la Unidad de Educación Incluyente del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) explicó el origen de estos centros de terapias de conversión.

Pidió dejar de llamarlos así, pues carecen de cualquier sustento científico. Estos centros basan sus argumentos en las normas que existían hasta 1973 por parte de la OMS, cuyo organismo identificaba la homosexualidad como una enfermedad mental

"Otro punto es comenzar a corregir el lenguaje. Ya no llamarles terapias. Y quede claro lo que es el sexo genérico, la identidad, la orientación, el rol sexual y la conducta sexual, para que se entienda que la asignación como hombre o mujer no significa que todos los demás rubros tengan que corresponder a ello”, comentó el especialista Israel Huerta.

Dentro de los ECOSIG no existe la compasión. Torturas, agresiones físicas y verbales son algunos de los métodos que se ocupan para convencer y "curar"  un paciente de su presunta enfermedad, sustentada solamente por la creencia general.

Muchos centros privan de su libertad a las personas, con la idea de negarles estímulos como la pornografía o las personas, todo con tal de hacerles negar su propia naturaleza. Incluso recurren a los electrochoques para lograr la mayor eficacia de aversión a su propio género.

"Se le van proyectando escenas de homosexuales y se le va induciendo a la persona asco, malestar, por medio de medicamentos, electrochoques y otras cosas”, detalló el académico. 

Entidades como Chiapas, CDMX, Michoacán o Jalisco encabezan los datos de persuasión con base en este tipo de métodos para la comunidad LGBTTTI+.

Según datos recientes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) 8 de cada 10 personas que han acudido a un lugar de ECOSIG son más propensas al suicidio, 6 de cada 10 son proclives a presentar cuadros de depresión clínica.

Para Israel Huerta Solano, este tipo de actividades son tan peligrosas como un secuestro. No solo es privar de su libertad a la persona, sino desencadenar el deterioro en la salud física y mental de los pacientes sometidos. 

Las terapias de conversión para acabar con la homosexualidad no existen, y son un grave peligro para las personas que sean enviadas a estos lugares. No solo acaban con la identidad de la persona, sino que acaban con la misma esencia del familiar al que intentan "curar".

Jesús García