El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Nuevo Laredo 1 agosto, 2019

Niños, atrapados en la frontera

En las estadísticas más recientes de la Unicef a nivel nacional, se señala que al menos este año se ha registrado 76 mil 944 migrantes

MARTHA MARTÍNEZ

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Por MARTHA MARTÍNEZ

La llegada de niños migrantes a Nuevo Laredo es impresionante, una de cada tres personas que llegan es un menor de edad, el patio del INM es prueba de ello, donde abunda una gran cantidad desde bebés hasta adolescentes.

La gran mayoría vienen acompañados ya sea por ambos padres o sólo la madre, como es el caso de Elvia, quien hace una semana cruzó el río Bravo por Reynosa; iba acompañada de su esposo y tres hijos. Hoy se encuentra sola con el más pequeño, un bebé de 9 meses que cargaba en brazos mientras relataba lo difícil que ha sido para ella y su familia alcanzar un sueño.

“Estamos huyendo de Honduras, aquí tengo las pruebas, si yo regreso me matan. Mi esposo logró cruzar con dos de mis hijos, pero nos han separado. A él sí le dieron oportunidad, está libre en San Francisco, pero mi bebé y yo no. Tengo miedo”, dijo la joven mujer, quien huye de su país por amenazas de muerte.

Ella fue retornada de Estados Unidos el martes, actualmente se encuentra en el Instituto Nacional de Migración, confundida pues no tiene a quién recurrir en México.

Así como ella y su bebé, hay muchas mujeres madres de familia con niños lactantes y otros entre los 4 y 10 años, así como adolescentes entre los 14 y 18 años, éstos en su mayoría viajan solos y se encuentran atrapados en la frontera.

Las estadísticas más recientes de la Unicef a nivel nacional, señalan que al menos de enero a mayo de este año se ha registrado la entrada de 76 mil 944 migrantes, de los cuales 22 mil 263 son niñas, niños y adolescentes, es decir 29% de ellos, de acuerdo con datos del organismo y el Instituto Nacional de Migración.

Inocencia y ternura,
la otra cara de migración

El pequeño Dieguito -en la foto- jugaba con amiguitos de otras nacionalidades, todos retornados con alguno de sus padres, estancados algunos de ellos por días bajo el techo de lámina de los patios del INM, donde cientos de migrantes esperaban a ser llevados al interior del país.