Con 91 años y una vida dedicada a la evangelización, la señora Pedraza viuda de Padilla fue reconocida durante la celebración del Día de la Catequista como una de las figuras más representativas de la comunidad parroquial, al ser una de las fundadoras de la catequesis y testigo del nacimiento de la iglesia desde sus primeros años.
María Elena Pedraza viuda de Padilla, madre de 7 hijos, supo combinar bien el ser catequista con el hogar y de su negocio de abarrotes Padilla, recordó que llegó a la colonia cuando apenas comenzaba a poblarse y que fue una de las primeras familias en establecerse en el sector.
En aquel entonces, no existía un templo y las clases de catecismo se impartían en casas particulares debido a la falta de espacios adecuados. De eso han pasado más de 40 años.
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Yo llegué a esta colonia fundadora porque fui la quinta en este sector. Nada más había la parte de atrás sin construir. Había una señora ya grande que quiso que iniciáramos un curso de catequesis, había pocos niños. Nosotros correteabamos a esos niños para que vinieran al catecismo
Relató que, junto con otras familias, impulsó la creación de la iglesia ante la necesidad de un espacio para la comunidad católica. Con apoyo de sacerdotes como el padre Vilchis y otros párrocos, comenzaron las gestiones para obtener un terreno y reunir recursos. Cuando llegó el momento de buscar recursos, la catequista ideó una de las primeras actividades para recaudar fondos.
Se me ocurrió hacer una hielerita de tacos de frijoles y me puse a vender, ahí se me unió una mujer que antes iba a la Catedral
SE INCENDIA IGLESIA
Uno de los momentos más difíciles fue el incendio que destruyó gran parte de las instalaciones y bienes de la iglesia. Sin embargo, la tragedia fortaleció la unión de la comunidad.
Lo que más me dolió fue la quemazón, porque tuvimos que empezar de cero otra vez
A lo largo de los años, Pedraza desempeñó diversos servicios dentro de la parroquia. Fue coordinadora de catequesis, formadora de jóvenes, ministra de la comunión y promotora de distintos grupos apostólicos.
También participó en congresos de formación y promovió cambios en los métodos de enseñanza para hacer más dinámica la preparación de niños y adolescentes.
Recordó con cariño su trabajo junto al padre José Martín, de quien aprendió gran parte de su vocación de servicio. Aunque ya no puede ejercer como catequista por problemas de salud, dijo sentirse aún parte de esa misión y se emociona cuando antiguos alumnos le agradecen su formación.
Ser catequista es la cosa más bonita. Me nace y me gusta. Aunque ya no pueda hacerlo como antes, todavía me siento catequista
Pedraza viuda de Padilla inició su vocación religiosa desde joven, aunque no pudo ingresar a un convento. Encontró su camino en la catequesis y se convirtió en una de las colaboradoras más cercanas del padre José Martín, participando en congresos, grupos juveniles y en la renovación de los métodos de enseñanza religiosa.
Gracias a su labor fue coordinadora de catequesis y ministra de la comunión, formando a generaciones enteras de niños para recibir los sacramentos. También ayudó a fortalecer la vida parroquial de su propia familia y, tras enviudar, encontró apoyo en retiros y grupos religiosos.
Aunque hoy ya no puede ejercer activamente por problemas de salud, continúa asistiendo a misa y conserva con orgullo las cruces que recibió como catequista. Asegura que su mayor satisfacción ha sido ver crecer a la comunidad hasta convertirse en una parroquia consolidada.

