Nuevo Laredo se convertirá este año en un ayuntamiento libre de deuda, luego de pasar dos décadas entre los municipios más endeudados de México.
El Cabildo de Nuevo Laredo aprobó la Segunda Modificación Presupuestal del Ejercicio Fiscal 2026, que representa una ampliación de $502,089,095 pesos, con lo cual el presupuesto total del municipio alcanza la cifra de $5,888,100,049 pesos, un incremento del 9.3%, con el que se pretende liquidar la deuda pública municipal en su totalidad este mismo año.
La presidenta municipal Carmen Lilia Canturosas Villarreal, destacó el avance financiero, y la meta de cero deuda al finalizar este año. “Hoy, Nuevo Laredo dio un paso histórico hacia un futuro con mayor estabilidad financiera y más oportunidades para las próximas generaciones. Estamos pensando no solo en el presente”, enfatizó el gobierno de Carmen Lilia Canturosas.
La alcaldesa calificó como “infame”, parte de la deuda heredada pues hay evidencia de recursos desperdiciados, o que nunca se aplicaron, como los colectores olvidados. “Cómo olvidar, los años de tuberías tiradas a un costado de la Campeche”, puntualizó
la alcaldesa
De acuerdo con la información presentada por el gobierno municipal, la deuda heredada ascendía a 580 millones de pesos en 2021. Para 2024 se redujo a aproximadamente 350 millones y actualmente se ubica en 293 millones de pesos. La meta es concluir 2026 sin deuda pública.
Dejó Ramón Garza Barrios una mega deuda
Parte importante del endeudamiento municipal se originó durante la administración del entonces alcalde Ramón Garza Barrios (2008-2010), cuando se contrataron diversos créditos para proyectos de infraestructura.
Entre ellos destacan tres financiamientos con la entonces Corporación Financiera de América del Norte, hoy Banco de Desarrollo de América del Norte, destinados a obras de alcantarillado pluvial, mejoramiento vial y programas de calidad del aire.
Según reportes de la época, al concluir esa administración se estimó una deuda total cercana a los 1,650 millones de pesos, considerada entonces la más alta entre los municipios de Tamaulipas y una de las mayores del país.
El entonces alcalde Benjamín Galván Gómez señaló en 2011 que la deuda representaba una carga financiera significativa para el municipio. “Es una cantidad bastante grande”, declaró al referirse al pasivo heredado. Regidores de oposición de aquella época cuestionaron que parte de los créditos contratados no se reflejaban en infraestructura terminada.
Entre los señalamientos figuraban proyectos de colectores pluviales, vialidades y obras hidráulicas inconclusas. También quedaron como símbolo de esos proyectos enormes tuberías de concreto que permanecieron durante años abandonadas a cielo abierto, sin incorporarse al sistema de drenaje pluvial para el que originalmente fueron adquiridas.

