Pasadizo secreto

¿En dónde está aquel pasado?

miércoles, 10 de noviembre de 2021 · 09:21

Al abrir esa pequeña puerta que de aroma está llena de historia, de inmediato los recuerdos vívidos invaden la memoria, al hurgar entre esos pasajes de esta larga vida, sí que inquieta justo en donde el sentimiento anida, sin embargo, esas búsquedas entre cosas que se hacen a un lado, permiten el preguntar y al no encontrarlo, ¿en dónde está aquel pasado?
Por supuesto que esa huella que firme la vida ha marcado y aún lo que rodea a esos tiempos permanezca ahí, sin hacerse a un lado, aflora cual obligado momento y sin tanto tormento, eso que marcó aquel instante, que prácticamente cinceló aquel sentimiento.
Sin embargo, y con la mano derecha se esquiva e intencionalmente, ¡eso con lo que el corazón se dolió fuertemente!, pero con la izquierda se alcanza a tomar y con hartas energías, lo que mantuvo y por muchos años ese amor de perdones y alegrías.
Y entre tantas cosas aparece esa argolla tan simple pero apreciada, y recuerdo que hace muchos años que de mí la mantuve alejada, ¡pero no por ya no quererla o apreciarla!, sino porque en mis dedos ya imposible era portarla.
La tomo nuevamente y coloco justo en esta mano, sin embargo, admirarla en mi dedo es un esfuerzo en vano, pero esto no evita y de ninguna manera, viajar hacia ese lindo momento que al instante mi mente libera.
Lo que duraron esas lágrimas en deslizarse por mis mejillas, fue el tiempo medido para colocarla y de regreso junto a esas, que no dicen nada, gargantillas, pues de inmediato y casi al fondo, diviso aquel detalle tuyo que me hace respirar hondo.
Y recuerdo aquel momento cuando compartimos frente a esa fuente del deseo, como es que esta moneda tiraste y entre el ajetreo, no te diste cuenta que la volví a recoger de esa agua fría, al entender con esto mi temor cual moneda alejarte de mi cada día.
Las fotos traen mucho sentimiento por lo que una a una las hago a un lado, por lo que entre mi historia sigo impacientemente esculcando, ¡y ahí esta! Esa pequeña arracada que al caérseme tuviste entre tus manos, ¡con la que nos conocimos! Y pasar juntos de jóvenes a ancianos.
¡Estos recuerdos sí que duelen al ser demasiados!, por lo que la puertecita de este roperito ya cierro al tenerlos en mi corazón anclados, y aunque tarde otra eternidad para volverlos al presente, se que por siempre y aun ante este pasado repasaré en la mente.
Es increíble como parejas, como seres humanos, tantísimas cosas que entre las pertenencias se van guardando, al considerar esto no tan sólo un acumulamiento de cosas, sino al entenderlo como esa historia que habla, la que cuenta esos momentos, algunos tristes, pero otros tan llenos de alegría, los que, al volver a mirarlos, con las manos tocarlos, regresan indudablemente la vida.

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