Selva urbana

Nuevo Laredo pinta bien

domingo, 5 de diciembre de 2021 · 09:11

A la gente de Nuevo Laredo en cuestión de gobierno y administración pública, ya no nos puede ir más mal, pero porque tampoco lo vamos a permitir, siempre unidos jamás seremos vencidos.
¿O sí?
A menos que sigamos siendo tan pasivos, pero creemos eso ya no nos pasará, no volveremos a vivir el apocalíptico lustro anterior, marcado lo tenemos todos, se nos ha quedado grabado, estos infames últimos cinco años de pésimo gobierno local y estatal, que tanto nos pegaron.
Aunque el gobierno de la entidad continúa y lo padeceremos otros 10 meses nos sigue vapuleando, primero con el robo sistemático de lo que es nuestro; luego, con su desdén que afecta a toda una ciudad de parte de una administración estatal que la ningunea y desconoce; y sin faltar los efectos de las erróneas políticas que no seguirán pegando, como la exagerada y sin sentido, deuda pública que todos habremos de pagar.
Esperamos que la mala experiencia que deja esta larga quintilla, nos haya curtido lo suficiente, para dejarnos bien claro, que no debemos ser tan dejados, tan permisivos, tan “sin embargo” y tan “pechos fríos”.
Hoy tenemos un nuevo gobierno municipal al que de entrada, se le ven buenas intenciones y mejores planes, ¡qué bueno! Que así sigan, tenemos que darles el beneficio de la duda.
Como también el compromiso de apoyarles -el voto ciudadano lo obliga, tal y como la imperiosa necesidad de salir adelante-, pero también les tenemos que decir sus cosas y sus verdades.
Pero en una y en otra, estar siempre pegaditos a ellos, a la alcaldesa, al Cabildo, hacerles sentir el apoyo, como también la marcación personal, que la presencia del pueblo, siempre se sienta, en las buenas y en las malas.
Que la presidenta municipal, los 24 ediles y el gabinete, hagan lo que corresponde y que ellos y aquellos, aterricen bien y den buen uso a 3 mil 500 millones de pesos anuales de presupuesto de egresos.
CON ELLOS, HASTA QUE FALLEN
Como pueblo más nos vale que vayamos poniendo atención -y no la otra mejilla- a todo en la política y en la función pública que tiene que ver con Nuevo Laredo y con Tamaulipas también.
Ser uno solo, a través de las fuerzas vivas, de los grupos sociales a los que todos pertenecemos, ya sea como vecinos de cuadra, barrio y colonia, ya como padres de familia de la escuela de nuestros hijos.
Los ciudadanos no podemos escondernos en el -supuesto- confort que brinda el anonimato o el no hacer nada, ya no cabe decir “al cabo nadie hace nada”.
Todos somos usuarios de los servicios públicos, ni que decir contribuyentes o miembros de grupos sociales, (empleo, religión, entretenimiento), así que todos debemos estar “bien pilas”.
Un pueblo interesado en su bienestar, solidario, participativo, es una comunidad a la que le va bien, a la que no lo roban los bandidos.
Y si lo hacen, la pagan, pues unidos no nos pueden engañar tan fácil y aliados adquirimos el poder, la razón y la inteligencia, para exigir y para imponernos, aún sobre los gobernantes, el que sea de éstos.
Ya no cabe que el pueblo siga despolitizado y desinteresado, ya vimos cómo nos fue por ser como hemos sido y por no habernos impuesto y hecho sentir desde un principio.
Vivimos cinco años muy malos como ciudad robada o comunidad abusada, por parte de la pasada administración municipal y del presente gobierno estatal.
Juan Pueblo -como uno solo- tiene que estar sobre esos a los que el propio ciudadano puso e impuso con su voto, para que lo sirvan como servidores públicos que son, no hay que olvidar, ni dejarle que ellos olviden- que son nuestros sirvientes y no nuestros reyes.
Que están en el poder para hacer lo que nosotros, la mayoría, les dictemos que tienen que realizar y como llevarlo a cabo para beneficios de los más de nosotros, para el bienestar de la generalidad.
YA PASAMOS
Fue un lustro de un gobierno mil veces malo, malo como sinónimos de negativo, pésimo, ladrón, nefasto, ineficiente, perjudicial y todos los calificativos reprobables que usted quiera ponerle, estimado lector.
Como ciudadanía ya no tenemos perdón de que nos ocurra algo similar, pero si no estamos al tanto de todo, si no nos metemos de lleno en lo que concierne a todos, en aras de conseguir la ciudad que merecemos, el municipio que ya deberíamos ser y el confort o las bondades que desde hace muchos años tendríamos que estar gozando, entonces sí nos volvería ir de la fregada.
Ojalá hayamos aprendido la dura y cruda lección que nos dejó el ser tan “no pasa nada”, la cómoda postura de “así son todos, igual de rateros”, desengañarnos con el “que roben, pero que hagan” o la falsedad aquella de “mientras no me hagan nada a mi”, ya no debemos apoltronarnos  en el “allá los amolados, uno qué, a mí me va bien”.
Porque ya vimos que no, que el mal es parejo.
Afortunadamente los de ahora van pintando diferente, se les nota de otra clase, de hecho ya los vimos a muchos de ellos en el ayuntamiento 2013-16, hicieron buen trabajo, aunque aquella ocasión no les alcanzó con tres años en una ciudad tan atrasada en 50, no se pueden revertir décadas en sólo un trienio.
Van muy bien, pero… ¿Qué son dos meses y cinco días, hasta hoy? ¡Nada!
Pero se pueden convertir en ¡72 meses! sí, dos periodos de tres años cada uno, lo cual le serviría mucho a Nuevo Laredo sobre todo para ir saliendo de malas, con la ayuda de un pueblo unido y la respetable suma anual de 3 mil 500 millones de pesos de presupuesto de egresos.
PEEEEERO…
…Hay que estar pegaditos a ellos, para bien o para mal ¡Que mal ni que ocho cuartos!
Cuando hablamos de algo  “para mal”, nos referimos únicamente a la hora que haya que pelear como uno solo contra quien sea, así sea un nefasto goberladrón como el que tendremos hasta el mes de octubre del año próximo.
Así que ya sabemos y en eso sí que debemos estar todos sintonizados, de que como uno solo -pueblo primero, gobierno local detrás de éste- vamos a sacar adelante a la ciudad.
Ya no podemos darnos el lujo de tener gobiernos malos, ya nos toca una buena, pero esa oportunidad nos la forjamos entre todos, desentenderse algunos, sería “La Calamidad Parte II”.
Feliz domingo mi gente, pero mi gente aliada, esa que unida, jamás será vencida.

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