Pasadizo secreto

De Nuevo Laredo ese ‘satélite’, solo es un recuerdo

miércoles, 25 de agosto de 2021 · 08:34

Dirigirse hacia el sur sí que era algo muy distante, por lo mismo para cualquier persona era algo estresante. Por esas épocas abundaban por ahí los predios despoblados, pues no existían negocios o casuchas de ese camino por ninguno de sus lados, pero nadie que lo conoció podrá estar en desacuerdo, que hoy de Nuevo Laredo ese “satélite” sólo es un recuerdo.

De esos tiempos hoy en día es muy difícil el entender, cómo es que para llegar a ese lugar grandes distancias no les importaba el recorrer, y al saber que camiones urbanos aun ahí no llegaban, sólo en carros propios o de sitio muchos hombres y mujeres se arriesgaban.

A la derecha un par de edificios grandes daban armonía al viaje, y echando un gran vistazo y sin dar viraje, a lo lejos se apreciaba una multicolor luz con destello de neón, la que empotrada sobre el pequeño edificio llenaba de emoción.

Construcción que estaba flanqueada por ese viejo aeropuerto, que invita a imaginar que cada que llegaba un avión despertaba al instante ese apacible “desierto”, en donde seguramente los que de las estrellas cansados del viaje bajaban, se dirigían a ese bar, cantina o restaurante “El Satélite” en donde felizmente degustaban.

Pasado el tiempo el aeropuerto al igual que un avión de ahí partía, el conocido como “El Satélite” se apagaba, pero aun cerrado ahí permanecía.

Décadas después y cuando volvió a abrir, claramente la música alegre ahí se podía oír, en su interior se podía apreciar piso liso y desgastado, en su exterior empalmes de capas de color, pero ya despintado.

El recuerdo sobre dicho lugar hoy con nostalgia emana, de techo de lámina y block con alguna estrecha puerta y ventana.
Sillería como del viejo oeste con una pequeña barra cantinera, una desgastada cortina separaba del sitio de los parroquianos hacia donde estaba la mesera.

Los niños y jovencitos de aquellos posteriores tiempos ni de broma podrían entrar, solo y al pasar por “El Satélite”  curioseando se podrían asomar, entonces esa hoy esquina de Reforma y Fidel Velázquez, sí que cuesta imaginar, que ahí existió un histórico sitio que ya ni escarbando se puede apreciar.

El derrumbe total de ese emblemático, pero ya viejo lugar, vino a terminar con esa parte nostálgica en donde los recuerdos aun se podían “arriar”, y aún siendo un sitio de esas épocas prohibido o para gente grande, no se puede negar que formó parte por igual de esa herencia que por los antepasados en estos tiempos aún se expande.

Esta frontera debe conservar esa esencia natural de su legado, entonces y para que las narraciones sean perfectas, es el deber trasladar y no archivar uno a uno los extractos del pasado, así impulsar entre las nuevas generaciones eso que en otros tiempos aquí se vivió, justo con lo que Nuevo Laredo al día a día se forjó.

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