CRÓNICAS POLÍTICAS

A limpiar Nuevo Laredo

martes, 31 de agosto de 2021 · 08:16

Otro de los vicios crónicos que desaparecerán de la Auditoría Superior del Estado, cuando MORENA maneje el siguiente Congreso local, es la autorización automática que otorga a las cuentas públicas.

El poder legislativo tiene la obligación y responsabilizar de revisar los manejos financieros de todos los entes del gobierno, incluido el poder ejecutivo, para certificar que los presupuestos aprobados por los diputados se ejercieron cabalmente, sin irregularidades ni desviaciones.

Pero siendo la mayoría de diputados locales miembros del mismo partido político al que pertenece el Gobernador, la revisión de cuentas es una mentira, una farsa, una ficción, porque no hay separación de poderes, sino subordinación.

En octubre se instalará una nueva Legislatura local de mayoría de diputados de MORENA, lo que establece un precedente porque el ejecutivo local está en manos de un representante del PAN, es decir, un partido de oposición.

Se supone que los inminentes diputados locales serán independientes del poder ejecutivo y estarán en libertad de cumplir su trabajo de ser un contrapeso que establezca equilibrios. Es solo una hipótesis porque todos conocemos la capacidad corruptora de Cabeza de Vaca, como acaba de demostrarlo al echar al morral del PAN a dos diputados de MORENA, Rigoberto Ramos Ordóñez y Ulises Martínez Trejo, ahora pintados de azul.

La Auditoría Superior del Estado, del Congreso local es una fábrica de dictámenes favorables de cuentas públicas, que maneja un señor Jorge Espino Ascanio. Existe una comisión legislativa que revisa a esta Auditoría y está a cargo de Joaquín Hernández Correa, que no necesita presentación.

Huelga decir que trabajan al alimón para hacer funcionar óptimamente a esta lavandería de cuentas pública pues las dejan rechinando de limpias. Pero además les pagan por hacerlo, pues la ASE tiene un presupuesto anual de cien millones de pesos. Este es un ejemplo típico de su quehacer histórico: aprobaron la cuenta pública del año 2019, del presidente municipal victorense (ahora con licencia) Xicoténcatl González Uresti, a pesar de las muchas denuncias en su contra.

Ayer lunes, el Congreso local de mayoría del PAN siguió autorizando y hasta en paquete, las cuentas públicas a pesar de que no las revisaron ni por encima, pues para ello tienen una comisión ad hoc.

Claro, cuando se trata de cuentas públicas de Ayuntamientos manejados por partidos diferentes al PAN, entonces la aplanadora aplica el viejo refrán que reza: a los amigos, justicia y gracia, a los enemigos, justicia a secas.   

Cabeza de Vaca aplica el truco patentado por el PRI, de vencer por cansancio a los diputados de otros partidos, disponiendo que les entreguen montones de cuentas públicas para que las revisen al cuarto para las doce.

Gerardo Peña Flores debutó ayer en la Ciudad de México como diputado federal, descansando del ajetreo legislativo local que lo abrumó a ojos vistas. El reynosense es una de las barajas de Cabeza, para la sucesión.

En tanto que mañana empieza en Nuevo Laredo el trámite de entrega-recepción en el gobierno municipal, donde debutará el 1 de octubre la abogada Carmen Lilia Cantúrosas Villarreal.

La inminente presidenta municipal no quiere saber nada que no tenga qué ver con su encomienda de hacer un mejor Nuevo Laredo, pues Enrique Rivas Cuéllar la dejó en condiciones deplorables.

El edil panista saliente llegó muy tiernito, inmaduro y con mucha hambre al poder municipal, y deja un tiradero que tardarán mucho tiempo en recoger. Enrique será emplazado a responder por las irregularidades que afloren cuando se practique la inevitable auditoría a su gestión municipal.

Cabeza de Vaca, el PAN, Rivas Cuéllar, Yahleel Abdalá Carmona, sus cómplices y otros contlapaches, no han renunciado a ponerle piedras, piedritas y piedrotas al Cabildo electo, tratando de impedir que asuman el poder.

Están asustados porque saben que serán llamados a cuentas cuando se descubran las cosas chuecas en el Ayuntamiento, el DIF, la COMAPA y otras dependencias, de tal manera que tratan de estorbar lo más posible.

En Tampico, el presidente municipal Jesús Nader hizo imperar la prudencia pues se pospuso allí la reanudación de clases escolares presenciales, por el riesgo de que se produzcan contagios colectivos de Covid-19.

Estimó Nader que deben atenderse las recomendaciones de los expertos sanitarios, y esperar a que el semáforo epidemiológico cambie del rojo al color verde, para emitir la autorización.

Las autoridades educativas federales dieron a los padres de familia la responsabilidad de enviar o no, a sus hijos a las escuelas, sin necesidad de que los funcionarios les hagan firmar una carta responsiva.

Ayer en Miquihuana, Cabeza de Vaca declaró inaugurado el ciclo escolar y pidió a los maestros, padres de familia y a los propios estudiantes, extremar las medidas sanitarias, para reducir el número de contagios.

En otros temas, amigos del senador Alejandro Rojas Díaz Durán, suplente de Ricardo Monreal Ávila, lo convencieron de que tome las providencias necesarias ante el riesgo inminente de que Cabeza de Vaca lo haga detener y encarcelarlo.

Saben que el Gobernador mandó preparar maniobras legaloides para tratar de justificar una privación de la libertad de ese político incómodo, pues sus denuncias de presuntos actos de corrupción en su contra, han tenido resonancia en la Ciudad de México.

El procurador de Justicia Irving Barrios Mojica tiene la fama de detener y luego investigar, pues así lo hizo con aquella espectacular aprehensión masiva conocida como El Michoacanazo, y aquí podría repetir pero en pequeño, la misma maniobra. Las cosas empeoraron en el poder judicial, pues Cabeza hizo aprobar nombramiento a cuatro nuevos magistrados, favoreciendo a abogados amigos, novatos; “cascajo”, los calificó la oposición.

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