Pasadizo secreto

Don Óscar Siller Siller, un personaje de historia

miércoles, 15 de septiembre de 2021 · 08:26

En esos tiempos y  por esta ciudad al transitar, justo por esas calles y avenidas cercanas a “El Palomar”, no se podrá negar que en cada esquina al arribar, se disfrutaba de ese ambiente espectacular, al estar invadido dicho sitio de esos políticos y funcionarios de amplia trayectoria, lugar en donde destacaba don Óscar Siller Siller, un personaje de historia.
A él se le podía hablar directo y con confianza por su nombre y apellido, pues para muchas personas era un hombre ya más que conocido, sin embargo su calidad de funcionario era ser recto y disciplinado, no toleraba el desorden en su cargo por años a él asignado.
Las nuevas generaciones brotaban dándole mas vida a esta pujante frontera, eran apreciadas tanto gente nacida aquí como la que venía de fuera, las actas de nacimiento eran esos mudos testigos juzgados, documentos que uno a uno fueron por la mano de don Óscar Siller Siller signados.
Era un hombre alto blanco y de pelo corto pero muy cano, por su tipo y presencia de tinte extranjero no parecía mexicano, usaba lentes los que no permitían adivinar para dónde miraba, pero cuando enfocaba su vista a su interlocutor si que impresionaba.
Su vestimenta era pulcra con su cinto bien fajado, era de admirarse su fina pluma y de pulsera su enorme reloj sujetado, su andar era inconfundible pues portaba bien brillante su calzado, era muy accesible por lo mismo ante su pueblo era un hombre de agrado.
Por mucho tiempo se le veía estacionar su “station wagon” grandiosa, justo en el crucero de Héroe de Nacataz y Reynosa, de ella muy orgulloso descendía hacia su oficina, ante los lavacoches por su limpieza con un gesto la lavada declina.
Don Óscar Siller Siller era amable del trayecto de su vagoneta a su trabajo, aunque muchos a su paso lo buscaban para algún asunto no tomaba algún atajo, caminando te escuchaba y en momentos repentinamente se detenía, hablaba fuerte cuando en respuesta de esa plática algo bueno tenía.
Solía conversar de todo era un ilustre del conocimiento, ver como apoyar a la gente era su mejor evento, por lo mismo era muy querido entre sus conocidos, a su paso consta que la gente exclamaba ¡mira, ahí va don Óscar Siller! Al igual por gente de pueblo investidos.
Testigo se es de que portaba como llavero una moneda plateada, la que al mostrar aludía ser un símbolo de esa exclusividad deseada, emblema que físicamente portaba la marca de una prestigiosa cervecería, privilegio que en sus palabras decía, le aperturaba las puertas de políticos y negocios para ayudar en todo lo que él podía.
En Nuevo Laredo escasean homenajes, a esos grandes e ilustres personajes, si, esos que uno a uno fueron forjando su historia y su legado, entonces justo es ya no hacerlos mas a un lado, forjarles entonces su propia historia, así Nuevo Laredo por siempre los lleve en su memoria.

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