Compartiendo opiniones

Perrhijos

miércoles, 12 de enero de 2022 · 13:54

Hace unos días, entre otras ideas, el Papa hacía el siguiente comentario en una audiencia:
“El otro día, hablaba sobre el invierno demográfico que hay hoy: la gente no quiere tener hijos, o solamente uno y nada más. Y muchas parejas no tienen hijos porque no quieren o tienen solamente uno porque no quieren otros, pero tienen dos perros, dos gatos… Sí, perros y gatos ocupan el lugar de los hijos. Sí, hace reír, lo entiendo, pero es la realidad. Y este hecho de renegar de la paternidad y la maternidad nos rebaja, nos quita humanidad. Y así la civilización se vuelve más vieja y sin humanidad, porque se pierde la riqueza de la paternidad y de la maternidad. Y sufre la Patria, que no tiene hijos y ―como decía uno de manera un poco humorística― “y ahora que no hay hijos, ¿quién pagará los impuestos para mi pensión? ¿Quién se hará cargo de mí?”: reía, pero es la verdad. Yo le pido a San José la gracia de despertar las conciencias y pensar en esto: en tener hijos. La paternidad y la maternidad son la plenitud de la vida de una persona. Piensen en esto. Es cierto, está la paternidad espiritual para quien se consagra a Dios y la maternidad espiritual; pero quien vive en el mundo y se casa, debe pensar en tener hijos, en dar la vida, porque serán ellos los que les cerrarán los ojos, los que pensarán en su futuro. Y, si no pueden tener hijos, piensen en la adopción. Es un riesgo, sí: tener un hijo siempre es un riesgo, tanto si es natural como si es por adopción. Pero es más arriesgado no tenerlos. Más arriesgado es negar la paternidad, negar la maternidad, tanto la real como la espiritual. A un hombre y una mujer que voluntariamente no desarrollan el sentido de la paternidad y de la maternidad, les falta algo principal, importante. Piensen en esto, por favor.”
Hasta aquí lo que decía el Papa. Hoy, cada vez más y para muchos, tener hijos es un estorbo. Esta es una mentalidad que está floreciendo en las sociedades más instruidas (que no siempre son las que tienen más formación humana). Esto no indica que tener hijos de manera irresponsable e inmadura sea lo deseable ni lo correcto.
Tener mascotas puede ser mucho más cómodo. Nunca harán juicios, ni cuestionaran conductas, No en balde, en Estados Unidos se gasta más dinero en comidas para mascotas que en comida para bebés. Solo necesitan un poco de cuidado y de atención. No se compararan con la atención que requieren los hijos, y que no garantizan su gratitud.
“Los padres se preocupan más por los hijos que los hijos por sus padres”, suelen afirmar, cuando descubren, de manera más frecuente de lo que quisiéramos, como muchos padres son abandonados a su suerte por sus hijos, como en la obra de Balzac “Papá Goriot”, en que las hijas solo se preocupaban por su padre cuando necesitaban apoyo económico, para olvidarse nuevamente de él.
No es de extrañar que la mentalidad a favor del aborto, haya florecido precisamente en las sociedades más instruidas, que no necesariamente son las más humanas. Precisamente, ese tipo de sociedad es la que más ha criticado esta parte del mensaje del Papa, cuya manera de juzgar a la humanidad, está marcada por el pesimismo.
Sin embargo, no hay que manejar al ser humano desde la perspectiva del egoísmo o del consumo, sino desde la sensatez, que no se conforma con lo fácil o superficial. La persona que más ama a los animales es la más humana, la que es mejor persona, no solo con los animales sino con las personas.  Buscar satisfacer las necesidades afectivas en el amor a los animales, despreciando a la vez a los humanos y comparándolos, puede condenarnos a una vida aislada.
Si usted tiene la fortuna de tener una mascota, sepa hacerse responsable de ella  y disfrutará de su acompañamiento. Pero su realización solamente será cuando su contacto con otros seres humanos sea inteligente y lo hará trascender. Pero en ello, como siempre, usted tiene la última palabra.
[email protected]

Otras Noticias