De interés público

Defensa 4T: triunfó Morena, victoria del pueblo tamaulipeco con el Dr. Américo Villarreal Anaya

domingo, 23 de enero de 2022 · 09:09

Para que el pueblo de Tamaulipas salga ganando es imprescindible el consolidar la Cuarta Transformación de la vida pública de México en Tamaulipas. Misma que a nivel nacional encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador en perfecta comunión con la inmensa mayoría del pueblo de México. Y en Tamaulipas, este abrumador apoyo no es la excepción sino la confirmación de la regla.
Es así como en Tamaulipas a ras de tierra esta tarea es precedida es por el doctor cardiólogo y Doctorante en Políticas Públicas Américo Villarreal Anaya, nuestro hoy flamante precandidato único de la alianza Unidos Haremos Historia, conformada por Morena (el Movimiento de Regeneración Nacional), el Partido del Trabajo y el Partido Verde.
Para que la Cuarta Transformación de la vida pública de México se consolide en Tamaulipas, se requiere defenderla con argumentación plena, conocimiento de causa y gran pasión. Que al igual que las tres que le antecedieron involucró a la mayoría de la población del país:
La primera la guerra de Independencia, 1810-1821 que inició Miguel Hidalgo y Costilla, hoy considerado el padre de la nación, que junto con José María Morelos y Pavón, conocido como el Ciervo de la Patria y otros grandes héroes, mismos que no pudieron ver consumada esta magno movimiento de transformación que nos dio en síntesis la independencia y la soberanía.
La segunda transformación fue la denominada Guerra de los Tres Años, también conocida como Guerra de Reforma (1857-1861), iniciada por el mejor presidente de México, Benito Juárez García, que trajo como beneficio las Leyes de Reforma que entre 1859 y 1860 lograron separar finalmente a Iglesia y Estado, se nacionalizaron los bienes eclesiásticos, se permitió el matrimonio civil y entre otros muchos cambios el Estado pasó a llevar el registro de la identidad ciudadana y se creó un nuevo pacto social que dio pie a lo que es el Estado mexicano actual. Adicionalmente se reglamentaron los días festivos, la libertad de cultos. Estas leyes constituyeron un paso hacia una nueva era social y política en el país.
Y la tercera transformación fue la Revolución encabezada por Francisco Ignacio Madero González​​​ (no Indalecio, como se difundió erróneamente durante varios años). Esta gesta que duró de 1910 a 1917, nos aportó la Constitución de 1917 obteniendo entre muchos otros beneficios la abolición del latifundio, la no reelección del Presidente, las garantías individuales; se enfatizó también la división de poderes en ejecutivo, legislativo, la educación laica, universal y gratuita.
En estas tres transformaciones hubo al menos dos comunes denominadores: cobraron un gran número de vidas y los que las iniciaron no alcanzaron a ver su plena consumación y beneficios. Además, en las tres primeras el pueblo para conseguir los resultados esperados, se tuvo que involucrar en luchas sangrientas que dejaron de millares de muertos.
En contraste, la presente cuarta transformación es pacifica, pero también debe de involucrar a todo el pueblo de México. Ya sea en el debate de las ideas como en la difusión y convencimiento de la misma, tocando fibras sensibles y suscitando la revolución de las conciencias.
El recién nacido año nuevo 2022 se presenta ante todos nosotros como una renovada gran oportunidad de seguir luchando por salir adelante. En Tamaulipas a nivel colectivo, a nivel de sociedad es lograr la consolidación plena de la cuarta transformación de la vida publica de México. Y para ello se requiere la unidad monolítica de sus simpatizantes en torno a nuestro precandidato único, Américo Villarreal Anaya.
En este momento tenemos ante nosotros una flamante oportunidad para continuar en el proceso de superación en todos y cada una de las dimensiones de nuestra existencia. Esta intención de redoblar esfuerzos e incluso de reconversión que está hoy en la mente de todos nosotros, debe de prevalecer el resto del año y no quedar solo como una intención  “temporalera”.
Dado que año con año nos fijamos objetivos y metas dentro de nuestra lista de buenos propósitos para el año que inicia. Sin embargo, este año es diferente y por lo tanto diferente debe de ser nuestra actitud.
Por un lado a nivel global estamos inmersos en vorágine de eventos inusitados como la pandemia, el calentamiento global y la posibilidad de una recesión mundial, sin contar con el encono político económico de las grandes potencias, que acecha amenazante la estabilidad global; sin contar con la constante amenaza de diferentes conflictos regionales.
A nivel país estamos en un momento de cambio de régimen que ha causado gran escozor en los poderes facticos de la enquistada mafia del poder, que en conjunción con los medios tradicionales, busca desacreditar la transformación pacífica y cívica que la mayoría de la población demanda. Esto producto de la añoranza de los grandes privilegios que el viejo régimen les otorgaba, en detrimento de la función de bienestar de la gran mayoría.
A nivel Estado estamos ante el gran reto de que se den los cambios planteados por la Cuarta Transformación. Y a nivel municipal estamos inmersos en un proceso de transformación real del que todas y todos debemos formar parte.
Si bien sabemos que todo cambio o evolución positiva de una sociedad empieza con la concientización primero personal, después grupal consolidándose la mayoría. Y es cuando prevalece el sentir popular mayoritario que las transformaciones pacificas a nivel sociedad se llevan cabo.
Mas allá de lo individual, donde tiene su origen cualesquier cambio o transformación social. Es decir, todo cambio social empieza con la revolución de las conciencias, que no es otra cosa que el convencimiento personal de cada individuo, de cada ciudadano, en el sentido que las cosas tienen una imperativa necesidad de cambiar.
Derivado de esta revolución de las conciencias está la percepción conjunta de la sociedad de un cambio verdadero.
Pero para lograr la evolución requerida por la sociedad en pleno, debe primero concientizarse de la necesidad tanto de carácter exógeno, en cuanto a identificar los elementos causante que derivan en la necesidad de un cambio verdadero. Como la identificación de las causas derivadas de que viene de las circunstancias globales y regionales (que la necesidad de un cambio verdadero se debe a causas externas), como también las de carácter endógeno (que se origina por causas internas), aquellas causas para un cambio verdadero que se dan a nivel del propio país.
Para lograr un cambio verdadero se requiere la participación cada vez mayor del pueblo. Con el pueblo todo sin el pueblo nada. Dado el nivel de aceptación del líder de esta cuarta transformación de la vida pública de México Andrés Manuel López Obrador, que ronda ya en el 80%, siendo el segundo líder a nivel global que ostenta ese grado de aceptación, es que se alberga la esperanza que los cambios verdaderos que conlleva se lleven a cabo felizmente para beneplácito del pueblo de México.
Como conclusión. Dada la imperativa necesidad de un cambio verdadero, es decir la necesidad de un cambio de régimen. Mismo que fue validado en el 2018 por el inédito voto popular de más del 50% de la población. Y que ha sido refrendado por la gran expansión que ha tenido morena en las pasadas elecciones.
Es de esperarse que el cambio derivado de la cuarta transformación siga consolidándose en Tamaulipas.
 Para esto se requiere, como se está haciendo hoy revitalizar la organización y participación desde la base de la sociedad y por lo tanto se constituir comités de defensa de la 4t, que tienen funciones de difusión, organización, vigilancia y movilización, siempre en apoyo de la construcción de una Sociedad comprometida con la justicia y la equidad
Esta línea de acción, definida como uno de los planteamientos de mayor profundidad en La consideración de fondo estriba en que, siendo la 4t una política de gobierno basada En cinco ejes de acción, es decir, legalidad y lucha contra la corrupción, combate a la Pobreza, recuperación de la paz, viabilidad financiera, equidad de género y desarrollo sostenible, para esto es imprescindible  la participación activa de la ciudadanía, no solo porque la propuesta de trasformación nos implica, sino también porque el acecho de las fuerzas retrogradas nos exige un mayor compromiso.
Los comités de defensa de la 4t (cd4t) deberán convertirse en el vehículo que rompa con la pasividad ciudadana, vista solo como beneficiaria de los programas sociales y de la política de gobierno, y que propicie el involucramiento ciudadano en todas las actividades de política social.

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