Mirador

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viernes, 17 de junio de 2022 · 00:00

San Simeón el Estilita

Simeón hizo construir una columna, y subió a ella para apartarse de los hombres y entregarse del todo a la oración.
Como alcanzaba todavía a oír las voces de la gente, pidió que le hicieran más alta la columna.
Y un día que escuchó risas ordenó que la columna se elevara más aún.
Murió Simeón, y se vio en la presencia del Señor. Pensó que el Padre lo admitiría en su casa. Después de todo había hecho aquella columna para alejarse de los hombres y acercarse a Dios. Pero el Señor le dijo:
 -Al alejarte de los hombres te alejaste también de mí.
-¿Acaso estás en ellos? -le preguntó, angustiado, Simeón.
-No estoy en ellos -replicó el Padre-. Soy ellos.
Tuvo que regresar al mundo Simeón. Pero ya no trepó a la columna. Se dedicó a hacer el bien a sus hermanos. Ésa fue su oración. Vivió segunda vida, pero no tuvo ya segunda muerte. Ahora se le llama San Simeón el Estilita. Y a él le da vergüenza eso de “Estilita”, pues le recuerda aquella columna que lo apartó del mundo de los hombres, que es también mundo de Dios.
¡Hasta mañana!....

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