RÍO REVUELTO

Antialcohólica, justa y necesaria

lunes, 27 de junio de 2022 · 00:00

Hace una semana, una jovencita falleció en un accidente vial; ella iba como pasajera, pero el conductor de la unidad que la impactó en la calle Madero, iba alcoholizado al punto de no ser apto para conducir, así como quien manejaba el vehículo en que viajaba la fallecida.

Esa madrugada se perdió la vida de una estudiante de excelencia que sin duda hubiera tenido un futuro brillante y que habría contribuido favorablemente a la sociedad, y aunque su perfil fuera distinto, sería igual de lamentable, pues se trata de una muerte totalmente innecesaria.

Ahora el Ayuntamiento anunció el regreso de los operativos antialcohólicos, así como severas multas para quienes sean sorprendidos conduciendo alcoholizados en cualquier momento, algo que dadas las circunstancias anteriores la mayoría de los ciudadanos no solo lo comprendieron, sino que aplaudieron que la medida sea más estricta de lo usual, según lo planteó la alcaldesa.

Cada año mueren en promedio 45 neolaredenses en accidentes viales, aunque usualmente es en vías rápidas como la Carretera Nacional, Anillo Periférico, etcétera; las calles del área conurbada no son la excepción, prueba de ello es el incidente que describimos en las primeras líneas.

La ciudad ha tenido muchas tragedias para recapacitar respecto a la peligrosa combinación de alcohol y el volante, prácticamente en cada una de ellas retomando el debate, pero al cabo de algunas semanas, como sociedad olvidamos y retomamos las malas prácticas hasta que ocurra un severo percance de nuevo.

Normalizar las muertes es también otro problema, pues en algunas ocasiones el fallecimiento de alguna persona en un accidente vial asociado al consumo excesivo de alcohol no escandaliza a nadie, al suponer que por “borracho y amanecido” se lo tenía bien merecido, y si bien es causa y efecto, la pérdida de una vida humana no debería ser insignificante.

No queda más que hacer consciencia y no echar en saco roto la importancia del conductor designado, alguien que esté en sus cinco sentidos para poder reaccionar al volante de forma defensiva y responsable, o simplemente utilizar los recursos que hay hoy en día como pedir un Uber o DiDi, incluso un taxi, cuando nadie en el grupo está apto para manejar.

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