Jean Cusset

Mirador

jueves, 30 de junio de 2022 · 00:00

Jean Cusset, ateo siempre con excepción de la vez que pensó que iba a morir, dio un nuevo sorbo a su martini -con dos aceitunas, como siempre- y continuó:
-Es difícil creer en Dios, pero es más difícil no creer en él. La fe tiene más respuestas que el escepticismo. Quizá esas respuestas no sean verdaderas, pero aun si son falsas son mejores que el silencio. El creyente tiene siempre un asidero; el incrédulo sólo tiene la nada.
Dio un nuevo sorbo a su martini y prosiguió:
-Yo dudo porque soy hombre de fe. No puedo decir con certidumbre: “Dios existe”, pero por lo mismo tampoco puedo decir con certeza: “Dios no existe”. En todo caso la posibilidad del ser ofrece más esperanza que la posibilidad del no ser. Apostemos, como Pascal, por Dios. Si perdemos no habremos perdido nada aparte de la nada. Si ganamos lo ganaremos todo.
Así dijo Jean Cusset. Y dio el último sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre.

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