SELVA URBANA

Mexicano casi obligado

Escrito en OPINIÓN el

“Un extraño enemigo”, producción de Emilito Azcárraga Jean y su Televisa, sí que nos sorprendió esta serie, viniendo de quien se trata, o sea, de un heredero del poder, de un afortunado del emporio, un hijo y nieto del maridaje de los medios nacionales de comunicación y la política mexicana.

Es una serie televisiva, venida del monumento a la prensa nacional que NO debe ser en ningún país del mundo, del nefasto modo de torcer la opinión pública, de sembrarle -a fuerzas- otra historia a toda una nación, esa que inocentemente no tuvo los medios para no caer en el garlito, esa que se la tragó toda sin querer, ni saber que le estaban metiendo.

Una prensa vendida que intervino hasta con burdos montajes en la propia historia del país, historia que -ya sabemos, obligados por las circunstancias- la hacen los ganadores, la escriben y la publican los que la pagan y la firman, además de que la cobran los que tienen el poder, que, dicho sea de paso, son todos uno mismo, como en infantil “Combo Feliz” de hamburguesa, papitas, refresco y su juguetito, ¡además!

Con todas las reservas que todos nos tenemos que autoimponer, porque siempre hay que tomar -con recelo- las cosas de quien vienen, es que les recomendamos vean esta serie en Prime Video, irónicamente se llama (más si osare) “Un extraño enemigo”.

Por todo, hasta por su producción y sobre todo porque cobra relevancia el quién fue que hizo esta nueva obra, es que creemos que debería ser materia obligada en nivel preparatoria y en el primer semestre de escuela técnica o universidad (así fuera en las facultades de Medicina o de Ciencias Físico-Matemáticas), para que los mexicanos en su despertar a la vida adulta, lo sepan, lo entiendan y lo asimilen.

Por aquello que dice George Santyana (filósofo español) “Aquel que no conoce su historia está condenado (u obligado) a repetirla.

Es decir, que fuera algo obligado para los nuevos adultos pensantes, las generaciones emergentes que por rigurosa cuestión de edad y de vivir en este país, están a un tris de  saltar a la palestra, tanto como votantes, a ya ser verdaderos ciudadanos aztecas y auténticos miembros de la sufrida clase trabajadora.

Digo, para que se formen su criterio de cómo es que hoy es México, como es la sucia política, la apestosa función pública, como son las reprobables ambiciones de unos, como es la carroña de los encumbrados, que marrullerías cometieron para llegar arriba.

Y en general, para que los que no lo saben -por jovencitos y/o porque no están obligados a conocer tales bajezas que ni se imaginarían, ni cometerían nunca- sepan de la podredumbre de arriba, de cómo son los policías, el Ejército, las fuerzas de todo orden (castrenses, civiles, judiciales, de los tres niveles de gobierno y sin faltar “el cuarto poder”).

Todo, todo, hasta el mismo Tele Risa y los Azcárraga, o ahora los Salinas Pliego y los Televisión Apezta.

Chi Mai que todos están retratados en esta su propia serie de 14 capítulos, los cuales cada uno de los episodios, nos dejan un pasaje nítido a los mexicanos que rebasamos los 60 años de edad y más, a la vez, que sirve -de mucho- para los chicos nacidos de 1980 hacia ahora.

Ver, leer, saber del México 68 (olimpiadas), del 2 de octubre que no se olvida (ni se olvidará así muera el último mexicano nacido antes de 1968), su plaza de las Tres Culturas, la raza de la UNAM y del Poli, el edificio Chihuahua, Tlatelolco.

Como la prensa vendida lo manejó todo.

Ver pasar en esos 14 episodios a Díaz Ordaz y a los presidenciables Echeverría, López Portillo, a Mario Moya Palencia, a nuestro tamaulipeco Emilio Martínez Monetou, al general Alfonso Corona del Rosal, al rector Javier Barros Sierra, a Marcelino Garía Barragán, a Jesús Reyes Heroles, a Lucio Vázquez, a Fidel Velázquez Sánchez, a sus mujeres, a la Liga 23 de Septiembre, a Eugenio Gaza Sada, Alfonso Martínez Domínguez, a la “Compañía” (los infaltables primos del norte) y a muchos más con hambre de poder y de riqueza.

¡Hasta el mundo de las drogas! Y ese incipiente negocio en calidad de organizado y de industria misma (era el 1968-1970).

Sí, ese mundo de los narcóticos y la llevadera de los mismos a El Gabacho, esa empresa binacional, con un socio acá y otro de aquel lado del charco.

Pero para no hacérselas larga, toda la serie, es vista a través del cristal de la temida Dirección Federal de Seguridad, la DFS, ahí intitulada como la DNS.

Todo ello a través del ojo letal y la mente maquiavélica del no menos temido, sanguinario, peligroso, asesino y aterrador, Fernando Gutiérrez Barrios, quien es “Fernando Barrientos” en esta teleserie (magnífica actuación de Daniel Giménez Cacho).

Si usted no tiene nada mejor que hacer, le recomendamos como mexicano que somos, no dejar de ver esta serie.

Independientemente de que usted -ya lo dijimos- le dará su interpretación personal, aquí verá mucho de la historia reciente de México, algo que ya se nos había olvidado o que de plano puede que algunos viejos sesentones y setentones, no conocieran.

Nos cayó “al centavo” la serie, por nuestra edad, pero definitivamente que a los compatriotas mayores a nosotros, les viene aún mejor, pues sucedió en su mero momento.

Mexicanos, véanla, no se arrepentirán y… de perdido se entretendrán.

Hasta puede que los más jovencitos comprendan lo que ahora ocurre en política, en el país, en la injerencia foránea, le hallarán un poco el modito a todo lo de las disputas intestinas, lo sanguinario de la guerra entre los mismos, porque todos son los mismos, cada año, cada vez, cada elección.

Magnífico domingo para todos y que sigan las benditas lluvias.