El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

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¿Se dejarán dividir?

4 marzo, 2019

Will Durant solía decir que una gran civilización no puede ser conquistada desde afuera si esta no se ha autodestruído desde el interior. Esta reflexión ha sido utilizada en diferentes contextos, uno de ellos para explicar y comprender la conquista española, pues es bien sabido que durante aquella incursión las comunidades que integraban el territorio de lo que hoy es México sostenían constantes conflictos entre ellos, por lo que al llegar los españoles, fue relativamente sencillo imponerse.
Muchos analistas se atreven a afirmar que como dice la frase “el pueblo unido, jamás será vencido”, si todas aquellas comunidades indígenas se hubieran unido o por lo menos dejado de pelear entre ellas para evitar la ocupación española, ésta no hubiera ocurrido, al menos no en ese primer intento.
Esta analogía es aplicable prácticamente a cualquier ámbito, uno de ellos, es la política. El común denominador de los partidos que sufren algún grado de decadencia, es el divisionismo interno, que al final da margen a que cualquier externo pueda desestabilizarlos sin mucho esfuerzo, aplicando el “divide y vencerás”.
Morena durante las campañas federales del año pasado hizo algo prácticamente sin precedentes para la historia contemporánea de México, haciendo que un partido de reciente creación se posicionara como la primera fuerza política a nivel nacional, tomando la Presidencia y hasta mayoría en el Congreso, todo porque -al menos durante ese periodo- todos los miembros del partido lucharon por una misma causa, que efectivamente fue liderada y promovida por Andrés Manuel López Obrador, quien se convirtió en la figura central de un movimiento.
Ya sea que integraban el partido o que simplemente votaran por los candidatos de Morena, todos ellos sentían que formaban parte de un movimiento, eran para muchos ‘rebeldes con causa’, una buena incluso, lo que hizo de todo eso un proyecto exitoso que buscaba un cambio drástico; al final -como todos sabemos- esa unión hizo la fuerza y hoy tenemos un partido en esencia de izquierda en el poder.
Esto no debe ser cosa de una sola vez, pues precisamente esa unión logró lo que muchos consideraban imposible y definitivamente puede replicarse cuantas veces sea necesario para bien.
Cuando se persiguen causas justas y se unifican las fuerzas, todos ganan; ahora viene un nuevo proceso electoral en el que debe imperar la unión por un bien común.
En Tamaulipas para la figura del Gobernador es un escenario adverso que un partido como Morena acapare espacios con diputados que no pueda comprar y que por ende lo cuestionen, auditen y no aprueben todo lo que él quiera, como ocurre con el actual congreso estatal que está a su entera disposición.