El Mañana

lunes, 16 de septiembre de 2019

Oscar Leal
Aventuras del Mantarraya Oscar Leal

Época de torneos

7 marzo, 2019

Febrero loco y marzo otro poco, frase que desde muy chico escuché de boca de los abuelos y que aplica para resaltar los constantes cambios climáticos que en esta temporada del año estamos experimentando, viviendo noches de apenas 4 grados centígrados y conforme avanza la semana, el termómetro logra rebasar los 30 grados centígrados y sin decir agua va, los frentes fríos retrasados del norte, nos visitan obligando a descender el mercurio a escalas mínimas cercanas al punto de congelación.

Como todo ser vivo, los humanos y la fauna terrestre, estamos obligados a adaptar nuestras rutinas diarias, laborales y alimenticias, para sobrellevar lo mejor posible los altibajos del termómetro, por otra parte la fauna acuática muy a mi modo particular de verlo experimenta estos cambios climáticos imprevistos, a una escala de mayor impacto, por su constante contacto con el agua, recalco afectan con un porcentaje más elevado de estrés el desarrollo de todas sus actividades.

El agua al contar con una composición química que combina moléculas de hidrógeno y oxigeno, le permite estar presente en tres formas distintas, según sea afectada por el clima, a altas temperaturas en forma de vapor, a temperaturas estables en forma líquida y en bajas temperaturas en forma sólida; los peces gracias a millones de años de evolución, han desarrollado la forma de adaptarse en los diferentes niveles de temperaturas de los mares, ríos, presas y lagos. A estos distintos niveles o capas de temperatura presentes en todo habitad acuático se les nombra permafrost y no es otra cosa más que la forma en que el clima, a través del viento o rayos solares, afecta lentamente la temperatura de las aguas, para calentarlas o enfriarlas de acuerdo al tiempo de exposición de forma gradual, creando distintos tipos de temperatura a escalas de profundidad diferentes; los peces gracias a su piel o escamas sensibles, logran ubicar la temperatura de confort de su cuerpo nadando hasta la profundidad adecuada donde las aguas mantienen una temperatura más estable y eso las hace sentirse a gusto.

El clima afecta la más importante de sus actividades dentro de su etapa evolutiva, el pez debe adaptar el proceso de su reproducción, buscando que la eclosión de sus huevecillos siempre está ligada a la salida de los frentes fríos, justo con el inicio de la primavera donde las temperaturas cálidas del agua le ofrecen un mayor porcentaje de supervivencia a su descendencia, esto ocurre entre los meses de marzo y abril; una vez que las aguas alcanzan la temperatura ideal las crías rompen su membrana para empezar una vida libre fuera del nido, este acto les libera en automático del cuidado del nido al macho y la hembra, los cuales mantienen un nivel alto de estrés cegados por el cuidado del nido.

Mal comidos por semanas, su pérdida de peso es muy notoria, de inmediato salen a patrullar todo el perímetro de su territorio en busca de comida, no existe mejor época del año para practicar nuestro deporte favorito que esta, si la pesca se basa en aprovechar la necesidad básica del pez por alimentarse, en esta temporada el pez mantiene un apetito de niveles máximos y saldrá nadando a toda velocidad a atacar cualquier cosa que su vista detecte como alimento.

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