El Mañana

miércoles, 21 de agosto de 2019

Padre Leonardo López Guajardo
Compartiendo Opiniones Padre Leonardo López Guajardo

2050

24 julio, 2019

Hace pocos días, en algunos medios de comunicación, se difundieron datos preocupantes de la ONU, en los que se divulgó un pronóstico sobre el futuro de nuestro planeta en el 2050, en el cual, debido a nuestro comportamiento, el mundo será cada vez menos habitable. Pocos días después, se anunciaba que el mes de junio pasado, fue el mes más caliente del que se tiene registro desde hace más de 130 años.

Uno de los factores que señalaba la ONU, está en el crecimiento de la población, donde se calcula que habría más de 10 mil millones de personas. ¿Puede nuestro planeta aportar los recursos suficientes para ellos? La respuesta de la ONU es tajante: no, y los recursos serán cada vez más escasos.

En su encíclica “Laudatosi”, el Papa expone su punto de vista:

“50. En lugar de resolver los problemas de los pobres y de pensar en un mundo diferente, algunos atinan sólo a proponer una reducción de la natalidad. No faltan presiones internacionales a los países en desarrollo, condicionando ayudas económicas a ciertas políticas de ‘salud reproductiva’. Pero, ‘si bien es cierto que la desigual distribución de la población y de los recursos disponibles crean obstáculos al desarrollo y al uso sostenible del ambiente, debe reconocerse que el crecimiento demográfico es plenamente compatible con un desarrollo integral y solidario’. Culpar al aumento de la población y no al consumismo extremo y selectivo de algunos es un modo de no enfrentar los problemas. Se pretende legitimar así el modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar, porque el planeta no podría ni siquiera contener los residuos de semejante consumo.

“Además, sabemos que se desperdicia aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen, y ‘el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre’. De cualquier manera, es cierto que hay que prestar atención al desequilibrio en la distribución de la población sobre el territorio, tanto en el nivel nacional como en el global, porque el aumento del consumo llevaría a situaciones regionales complejas, por las combinaciones de problemas ligados a la contaminación ambiental, al transporte, al tratamiento de residuos, a la pérdida de recursos, a la calidad de vida.

“¿Es la humanidad una bendición o una maldición? Obviamente cuando nuestro comportamiento no es sensato y nuestros comportamientos son caprichosos y tolerantes, nos convertimos en la peor de las maldiciones. Pero esto es ya decisión nuestra”.

No podemos seguir escudándonos en posturas evasivas, donde siempre es más fácil culpar a los demás del deterioro ambiental, o esperando que “otros” lo solucionen.

“59. Al mismo tiempo, crece una ecología superficial o aparente que consolida un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad. Como suele suceder en épocas de profundas crisis, que requieren decisiones valientes, tenemos la tentación de pensar que lo que está ocurriendo no es cierto. Si miramos la superficie, más allá de algunos signos visibles de contaminación y de degradación, parece que las cosas no fueran tan graves y que el planeta podría persistir por mucho tiempo en las actuales condiciones. Este comportamiento evasivo nos sirve para seguir con nuestros estilos de vida, de producción y de consumo. Es el modo como el ser humano se las arregla para alimentar todos los vicios autodestructivos: intentando no verlos, luchando para no reconocerlos, postergando las decisiones importantes, actuando como si nada ocurriera”.

No hay soluciones fáciles, pero cada uno de nosotros debe de saber cómo contribuir. Toda acción cuenta. Hacer este cambio de conducta es responsabilidad nuestra. Pero en ello, como siempre, usted tiene la última palabra.

padreleonardo@hotmail.com

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