El Mañana

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Padre Leonardo López Guajardo
Compartiendo Opiniones Padre Leonardo López Guajardo

5,000 pesos

31 julio, 2019

El asesinato de dos personas de origen israelí la semana pasada, ha sido, sin duda alguna, la noticia que más se comentó en los periódicos y en los programas nacionales. La presunta responsable de este delito, fue una mujer que ha declarado que cometió ambos asesinatos por 5,000 pesos.

Me cuesta trabajo imaginar de que una persona sea capaz de privar de la vida a otra, por una cantidad tan pequeña. Claro está que no existe una cantidad de dinero que justifique el asesinato de una persona.

Y nosotros, ¿cuánto valoramos a los demás? Es verdad que muchos de nosotros, vemos a otros grupos de personas, no sólo como si no tuvieran valor, sino como seres despreciables que, por pensar distinto, por ser originarios de otro país, por tener ideas distintas a las nuestras en lo político, en lo económico, en lo religioso y ¡hasta en lo deportivo!, viéndolos con recelo y culpabilizándolos de los problemas sociales, y son muchos los que, secretamente, se alegran de sus muertes.

En su última exhortación apostólica, el Papa escribió:

“Todavía son ‘más numerosos en el mundo los jóvenes que padecen formas de marginación y exclusión social por razones religiosas, étnicas o económicas. Recordamos la difícil situación de adolescentes y jóvenes que quedan embarazadas y la plaga del aborto, así como la difusión del VIH, las varias formas de adicción (drogas, juegos de azar, pornografía, etc.) y la situación de los niños y jóvenes de la calle, que no tienen casa ni familia ni recursos económicos’. Cuando además son mujeres, estas situaciones de marginación se vuelven doblemente dolorosas y difíciles.

“No seamos una Iglesia que no llora frente a estos dramas de sus hijos jóvenes. Nunca nos acostumbremos, porque quien no sabe llorar no es madre. Nosotros queremos llorar para que la sociedad también sea más madre, para que en vez de matar aprenda a parir, para que sea promesa de vida. Lloramos cuando recordamos a los jóvenes que ya han muerto por la miseria y la violencia, y le pedimos a la sociedad que aprenda a ser madre solidaria. Ese dolor no se va, camina con nosotros, porque la realidad no se puede esconder. Lo peor que podemos hacer es aplicar la receta del espíritu mundano que consiste en anestesiar a los jóvenes con otras noticias, con otras distracciones, con banalidades.

“Quizás ‘aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades no sabemos llorar. Ciertas realidades de la vida solamente se ven con los ojos limpios por las lágrimas. Los invito a que cada uno se pregunte: ¿Yo aprendí a llorar? ¿Yo aprendí a llorar cuando veo un niño con hambre, un niño drogado en la calle, un niño que no tiene casa, un niño abandonado, un niño abusado, un niño usado por una sociedad como esclavo? ¿O mi llanto es el llanto caprichoso de aquel que llora porque le gustaría tener algo más?’. Intenta aprender a llorar por los jóvenes que están peor que tú. La misericordia y la compasión también se expresan llorando.

“Si no te sale, ruega al Señor que te conceda derramar lágrimas por el sufrimiento de otros. Cuando sepas llorar, entonces sí serás capaz de hacer algo de corazón por los demás”.

Hasta aquí lo que dijo el Papa, porque para muchos de nosotros, la indiferencia y el poco valor que damos a los demás, se ha vuelto tan común, que se ha convertido en una postura normal. Los resultados están a la vista, donde la restauración social, sólo puede darse, cuando empezamos a valorar a otros, donde los gestos solidarios son necesarios. Pero en ello, como siempre, usted tiene la última palabra.

padreleonardo.hotmail.com