El Mañana

domingo, 15 de diciembre de 2019

Jorge Nuño Jiménez
Artículo Jorge Nuño Jiménez

80 años del exilio español a México

21 junio, 2019

Mi gratitud al Dr. Bibiano Osorio y Tafall, republicano, primer director de esta institución, de gran carácter y honradez.

El derecho de asilo es un principio toral consagrado en la historia y en nuestra Ley Suprema: la Constitución de la República. Regula los derechos del hombre y funciones del estado, tutela y protege los derechos fundamentales del gobernado, las garantías individuales y sociales. Tienen su origen en la Revolución Francesa. Protege a todo ser humano de la injusticia, violencia, miseria y la esclavitud. México ha sido generoso y fraterno, ejemplo ante el mundo, aplicando su política exterior soberana y no subordinada.

Actualmente recordamos la llegada a nuestro país de la corriente de exiliados de la República Española hace 80 años, cuando miles de familias sentaron sus raíces para rehacer su vida haciendo de México su nueva patria, sin presiones ni amenazas de ningún país.

El gobierno del General Lázaro Cárdenas fue un sol de dignidad, faro de luz que se agiganta con el tiempo. Con certera visión cargada de futuro aplicó el derecho humanitario para aquellos seres que buscaban protección y abrigo: salvar su vida. La conducta del embajador en Francia, don Gilberto Bosques, fue ejemplar. La historia le ha dado a México la razón con este gesto que le dio prestigio a la República ante el egoísmo del mundo entero, recibiendo en un primer momento a más de mil 500 refugiados republicanos, aquel 13 de junio de 1939 en un buque, cargados de esperanza.

Posteriormente llegaron más 20 mil refugiados y asilados españoles a nuestro país, permitiendo que muchos de ellos fueran nuestros maestros en las universidades. Transmitieron un legado de conocimientos que enriqueció a México. El espíritu del exilio español tuvo enormes aportaciones dignas de encomio de estos transterrados, poetas peregrinos de la calidad humana de León Felipe, cuya antología es de obligada lectura (editada por este Instituto): “León Felipe Bardo peregrino”, ejemplo de la grandeza del espíritu humano.

En el barco el Sinaia llego la flor y nata de intelectuales españoles, creadores de instituciones de gran prestigio como es el “Colegio de México” -inicialmente fue la “Casa de España”-. En esta embarcación también llegaron diversos personajes como el inolvidable fotógrafo Julio Mayo (Mayito), posteriormente el extraordinario periodista Luis Suarez, Max Aub, el cineasta Luis Buñuel quien no escuchó el canto de las sirenas de Hollywood y decidió reproducir en México sus obras de la profundidad del espíritu de mexicanidad; el Dr. Modesto Seara Vázquez, educador incansable, creador de instituciones como la Universidad de la Mixteca; el Dr. Bibiano Osorio y Tafall, primer director de este Centro, fue mi primer jefe y maestro, de gran carácter honestidad y erudición, había sido subsecretario de la ONU.

En contraste con aquella actitud admirable hoy observamos una caravana de centroamericanos empujados por el hambre, la violencia y la miseria. Centroamérica padece las consecuencias de un sistema económico injusto, que ha creado una inmensa fábrica de pobres entronizando a una burguesía criolla, egoísta, que no comprende los requisitos de la paz: la redistribución de la riqueza por medio de programas de educación, salud y trabajo bien remunerado, es decir la agenda del desarrollo y la solidaridad con países hermanos de El Salvador, Honduras y Guatemala, actualmente rebasados por la violencia que no les queda otro camino que: migrar o perecer.

Este complicadísimo fenómeno no es nuevo, es producto del desorden económico internacional. Le atañe también a la comunidad internacional en su conjunto y a los organismos especializados como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), que el 20 de mayo pasado suscribió en nuestro país un convenio admirable con los mandatarios de Centroamérica y México para atacar las causas estructurales, recomendando resolver el círculo vicioso del subdesarrollo como es: la falta de empleo digno, ingresos muy bajos, insalubridad, malas condiciones de trabajo, violencia intrafamiliar en sus lugares de origen, así como una enfermedad incurable, la pobreza.

* Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo