El Mañana

lunes, 19 de agosto de 2019

Álvaro Morales
Sentir Cívico Álvaro Morales

A Cabeza de Vaca

22 mayo, 2019

Hace 3 años logró hacer creer a una gran parte de los tamaulipecos en usted. Nos habló de vientos de cambio, de tiempos mejores, dijo “ni me doblo ni me vendo”. Y a pesar de las muchas voces que nos advertían sobre usted, el electorado le dio el triunfo. En parte porque no había más opciones, aunado al cansancio de la gente después de tantos malos gobiernos, que la ciudadanía quiso creer en algo, aunque lo acusaran de desvíos millonarios, un pasado delincuencial, de déspota, vengativo, tirano y con nexos con sabrá Dios cuántos otros delincuentes.

Gobernador. ¿Qué se siente fallarle a la gente? ¿Qué se siente no tener palabra? ¿No se le cae la cara de vergüenza al ver en lo que ha convertido al Estado? La gente no lo respeta, le teme. Aunque, es cierto, usted nunca dijo que los vientos de cambio fueran buenos. Siempre hay vientos de cambio que arrasan, y éstos parecen huracanados, vientos que callan voces, vientos intolerantes, que arremeten, que destruyen vidas inocentes. Y es cierto, usted ni se dobla ni se vende, sino todo lo contrario, utiliza su poder para comprar a sus adversarios, y si eso no funciona, doblegarlos, someterlos a como dé lugar, cual sátrapa.

Con usted dejamos atrás un gobierno gris para adentrarnos a uno totalmente opaco, como si los vientos de cambio fueran el preámbulo de la negra tormenta a la que íbamos. No solamente opaco con el uso de los recursos públicos, sino de la justicia, lleno de corrupción, de insensatez, en donde hay millones de pesos gastados sin sentido y los señalamientos de que muchos de esos recursos han ido a parar incluso a empresas familiares como una supuesta vinícola que usted sabe bien cuál es.

Dijo que defendería con todas su fuerzas a los tamaulipecos de la violencia y la inseguridad, a estas alturas sólo puedo pensar o que le faltó voluntad o que carece de fuerzas, pues no hubo tal defensa. Por el contrario, todos nos sentimos más inseguros, hasta el grado de temerle al propio gobierno del Estado, y no es para menos.

¿Cómo se justifica ante su familia? ¿Con qué cara les explica las circunstancias en las que vive nuestro Estado? O acaso utiliza esa sobreactuada voz suya para mentirles como lo hace con el resto de los tamaulipecos. Cuando sus hijas transitan por las carreteras de Tamaulipas, si es que acaso lo hacen, y ven al salir de Victoria una serie de bardas exigiendo “libertad a los presos políticos”, esos que usted mismo mandó a prisión por ser sus adversarios, ¿qué les dice? ¿Cómo explica su mayor acto tiránico, el uso faccioso de la justicia para destruir las vidas de sus adversarios, eso que tal vez sea la mayor huella que dejará su administración: los presos políticos, su represión? ¿Acaso no tiene corazón?

Le hablo de “usted” por costumbre, mas no por respeto, pues como lo escribí anteriormente a usted no se le tiene respeto ni cariño, sino temor, pavor, pues aquel que está en su contra tiene automáticamente un blanco pintado en la espalda, se convierte en su presa, primero con intimidación, con difamación y calumnias mediante los pasquines, perfiles falsos y periodistas pagados, y si eso no es suficiente siempre está la justicia, esa que usted sí dobla y compra para usar las instituciones públicas como herramientas de su terror, de su despotismo para criminalizar y sentenciar a quienes no están de acuerdo con usted. No Gobernador, a usted no lo respeto, por el contrario, me avergüenza, pues como bien dicen algunas denuncias en su contra, parece que nos gobierna un delincuente, pero un delincuente de poca monta, un venido a más, al grado de no estar a la altura, siquiera, de aquellos delincuentes que nos gobernaron antes. Tamaulipas no está mejor, por ningún lado, ni en su economía, en su seguridad, en educación, en crecimiento, en transparencia, en justicia, en salud, en nada. Y sí, tiene razón en parte en algo, la culpa no es sólo suya, también es nuestra, por callarnos, por temerle a usted cuando debería ser al revés. Pero ya se ha de estar dando cuenta que ese silencio se comienza a romper, que esas cabeza caídas empiezan a levantar la mirada, que esas conciencias aturdidas ya van dándose cuenta de la realidad de su tiranía.

Usted podrá ser nuestro Gobernador, pero no nos representa. Los tamaulipecos somos mucho más que usted, mucho más que su voz cínica, más que sus mentiras, más que su actuar visceral, más que sus caprichos, más que sus supuestos actos delictivos, más que su enfermedad de poder, en pocas palabras, los tamaulipecos somos más y mejor que usted en todos los aspectos. Nos dejamos llevar hacer 3 años con esos vientos de cambio, para hoy ver con dolor todo lo que ese viento se llevó. Se llevó nuestra tranquilidad, nuestra paz, nuestra esperanza, pero nos queda nuestro orgullo y nuestro valor y eso habrá de levantarnos.

Así pues, Gobernador, me sentí con la necesidad de escribirle estas líneas, de exigirle también que se mantenga al margen de las elecciones, las cuales, con el favor del pueblo, espero pierda. Le exijo que contenga sus bajos impulsos delincuenciales y se abstenga de usar la fuerza pública o la justicia para amedrentar a sus adversarios o fincar falsos crímenes a los mismos. Controle a sus secuaces, incluidos a los del gobierno municipal de Nuevo Laredo, para que dejen de usar páginas de redes sociales y otras herramientas difamando e intimidando. Tenga pantalones, Gobernador, y enfoque su determinación para sacar a Tamaulipas adelante en vez de dañar y tener un gobierno de cabeza. Por último, no le tengo miedo, pero sí quiero dejar en claro que la responsabilidad de cualquier daño ocurrido contra mí y mi familia recaerá sobre usted, aunque bueno, por lo pronto tiene usted el control de las autoridades estatales.