El Mañana de Nuevo Laredo

Adolfo Mondragón

Cosas de mi pueblo y del otro lado

Adolfo Mondragón

25 julio, 2020

A comer sano



Cuando en la administración de Carlos Canturosas Villarreal, le hice ver la necesidad de crear una escuela preparatoria municipal, en virtud que se estaban quedando un promedio de 1,000 jóvenes sin acceder a este nivel educativo, no sólo por falta de cupo en las existentes, sino, y esto era lo más grave, porque no tenían los recursos para pagar las cuotas y demás gastos que se ocasionaban (libros, pasajes, alimento, materiales, etc.), Carlos entendió perfectamente la magnitud del problema y la necesidad de construir una escuela preparatoria municipal y me autorizó a iniciar la inscripción, fueron más de 800 lo primeros y ocupamos las viejas instalaciones de lo que fue la preparatoria nocturna, paradójicamente construida por su padre, Carlos Cantú Rosas.
El profesor Homero Benavides inició el largo y tediosos caminar por direcciones y oficinas para lograr su registro, le autorizaban, pero como escuela particular, no entendían que no era privada, sino municipal y como no había antecedente, no tenían idea de cómo hacerlo, finalmente y merced a sus conocidos, se logró obtener la clave para legitimar y legalizar su funcionamiento. Sería la primera escuela preparatoria municipal en el estado, luego le seguiría la Elena Poniatowska, que por cierto la laureada escritora vino a inaugurar. Aunque posteriormente le fue despojada su nombre para imponerle otro. Todo para congraciarse con el gobierno panista. En fin, lo importante es que ahí está, el nombre es lo de menos.
Hago este largo prolegómeno para poner en contexto el nacimiento del concepto de Escuela Preparatoria Municipal, totalmente auspiciada por el Municipio, las cuotas no son obligatorias y varían según la calificación o las necesidades económicas del alumno. Ambas cuentan con transporte gratuito, si no al 100% al menos un alto porcentaje sí lo disfruta. Ambas escuelas tienen una buena cafetería y se contrató personas para atenderla, ellas preparan los alimentos sanos, evitan los ultraprocesados, las aguas frescas, en invierno café, chocolate, atole o champurrado. Tacos, lonches, tortas, flautas, algunos guisados mexicanos. Los sueldos de todas ellas salen de las ganancias que genera la propia cafetería, además de que apoya en otros rubros, como pagos a intendentes, prefectos, compra de insumos de oficina, etc. Tengo entendido que este sistema continúa, hasta la fecha.
Desde el primer día en que empezó a operar la preparatoria, se prohibió estrictamente la venta de alimentos chatarra y refrescos embotellados, por el altísimo daño que ocasionan a la salud, en este caso de los estudiantes. Los agentes de las diversas empresas refresqueras y de venta de alimentos chatarra, me visitaron en varias ocasiones para abrir las instalaciones a sus productos, se les explicó ampliamente la razón por la cual no permitíamos la venta de todos estos productos. Primero es la salud de nuestros estudiantes y después lo económico, llegaron incluso a amenazarme con meter una demanda ante derechos humanos por negarles el derecho a los estudiantes a comprar de sus productos, aduciendo que eran libres de comer lo que quisieran. Pero no cedí.
La pandemia que nos trae de cabeza a todo el mundo literalmente ha puesto de manifiesto que aquí en México, uno de los principales problemas del alto índice de muertes, es por el deteriorado organismo de muchos mexicanos, por la razón del excesivo consumo de alimentos chatarra que no sólo no nutren, sino que además ocasionan serios daños a la salud: obesidad, sobrepeso, diabetes, hipertensión, problemas renales y hepáticos y un sinfín más. Las deplorables condiciones físicas que tenemos deberían hacernos reflexionar y romper de tajo y de una vez por todas con el nefasto consumo de tanto veneno embotellado y embolsado. Las preparatorias municipales han demostrado que sí se puede y que los jóvenes admiten el consumo de alimentos sanos.
No hay mal que por bien no venga, dice el adagio popular y en esta ocasión, la pandemia del Covid-19 ha sacado a flote el tema de la pésima alimentación de los mexicanos, tenemos el primer lugar mundial en consumos de Coca-Cola y el segundo en obesidad, diabetes infantil y juvenil, miles de amputados producto de lo mismo, el sistema de salud que también está en pésima situación, no está en condiciones de atender adecuadamente a las miles de personas con estos padecimientos. No hay dinero que alcance, ni suficientes médicos, enfermeras, camas de hospital, etc. El panorama no sólo no es alentador sino es catastrófico.
Afortunadamente, en el próximo ciclo escolar, se va a incluir una materia que abordará estos temas, hay que reeducar a nuestros alumnos para que aprendan a comer sano, incluso las golosinas, aquí ni se conocen las alegrías, hechas de amaranto, los muéganos, ates de frutos y tantos dulces tradicionales que no hacen daño. Entiendo que ahora hay muchas madres que tienen que trabajar y por lo mismo no tienen tiempo de preparar el desayuno y por eso les dan el dinero para que se compren un refresco y unos gansitos para desayunar.
Eso tiene que acabar, las escuelas ahora tendrán la obligación de no sólo dejar de vender productos envenenadores, sino cambiarlos por alimentos sanos, frutas y verduras, zanahoria rayada, jícamas con chile, pepinos con limón y chile, avena, huevos duros, licuados de frutas, chocolates, atoles, etc. Además, les paso el tip, la venta de estos productos deja mayor ganancia que los industrializados.
Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le deseo un espléndido fin de semana en casa, siga en ella y si sale, use cubrebocas, recuerde que, al cuidarse, cuida a su familia y a los demás.

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