El Mañana

domingo, 18 de agosto de 2019

Adolfo Mondragón
Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

¡A la madre!

11 mayo, 2019

Que no se malinterprete el título de la columna, lo que pasa es que me refiero que ésta va con dedicatoria muy especial: ¡a la Madre! Como cada diez de mayo. Único día en que recordamos que la tenemos y no falta quien nos la recuerde. Pero bueno, la madre es todo en la vida de un ser, desde el momento en que es ella quien nos dio la vida, y bueno todo lo trillado, que nos amamantó con su pecho, que nos cuidó cuando enfermos, que nos enseñó a dar los primeros pasos y las primeras palabras y que ocasionalmente, cuando así se requería, nos aventaba la certera chancla con una puntería de pitcher de ligas mayores, acompañada de un “te lo dije”.

Esa es una frase que nos seguirá siempre “te lo dije”, pues además tiene un sexto o séptimo sentido que les permite adivinar con mucha antelación lo que va a suceder, no se diga si de amistades se trata. “Esa amistad no te conviene” y cuando, en efecto nos traicionan, entonces viene el obligado: “Te lo dije” y la verdad pues sí es cierto. Esto aplica también para iniciar empresas o negocios, “eso no te conviene”, o “ese socio no es bueno”, o el obligado “no vayas a tal lugar, te puede pasar algo” y obviamente el negocio fracasa, o la empresa no funcionó o el socio nos timó; ahí surge como voz de ultratumba: “Te lo dije”. Nadie se explica, pero siempre tienen la razón.

Esto perdurará en el caso de los hombres, con la esposa, son como una prolongación de la madre, siempre a la expectativa, siempre observando el entorno y siempre lanzando la advertencia contundente: no esto, no aquello, cuidado con éste, en fin, poniéndonos siempre a la expectativa y desconfiando de todos. Naturalmente, en su momento, el vaticinio se hará realidad y resonará con eco sonoro, el “te lo dije”. Aquí es importante hacer un alto y reflexionar, ¿por qué nunca se equivocan? ¿Por qué siempre tienen la razón? ¿Será acaso que tienen un pacto secreto con alguna fuerza oscura o clara o de cualquier color, pero fuerza al fin?

Hasta hace un poco de tiempo, nuestras madrecitas recibían con inusitado júbilo su plancha, licuadora, batidora y en ocasiones hasta una lavadora y secadora sin faltar una aspiradora, todo esto para hacer más ligero su arduo trabajo del hogar; les brillaban los ojitos con sólo ver la caja y ya adivinaban el regalo, ¡lo que siempre habían deseado! Y nosotros hijos o esposos nos sentíamos como Colón descubriendo América. Más aun, creíamos haber hecho un verdadero prodigio con el regalo, y bueno, así era en ese momento, si ahora hacemos esto, lo más seguro es que nos pongan una cara de enfado que no vamos a olvidar nunca.

En las actuales circunstancias, ¿qué regalarle a mamá? Algo que verdaderamente necesite y le sirva, pero a ella, no a la casa, yo les sugeriría un viaje al extranjero o un lugar de playa del país, una membresía en el mejor gimnasio, entrenador personal incluido, con una buena dotación de ropa deportiva y algo que nunca ha fallado: ¡joyas! Les brillan sus ojitos cuando ven brillantes, rubíes, zafiros, en aderezos, anillos, pulseras y collares. Nada como una buena joya para expresar el amor. En estos tiempos, también es un buen regalo el último iPhone, o una tableta de preferencia Apple, para su Facebook; no hay señora que se respete que no tenga su Face, su watts en diversos grupos, su inbox para las pláticas más privadas, aunque todo lo sube al Face.

Recordemos que los tiempos han cambiado y que aquellas sufridas y abnegadas madrecitas que a los cincuenta años ya peinaban canas, se sentaban en la mecedora a tejer o bordar con su chonguito en la nuca y su peineta, esas madres ya no existen, ahora todas son güeras o al menos ya no peinan canas, usan ropa juvenil, van al gimnasio y se comunican con los hijos y nietos a través de mensajes de watts, obviamente manejan su propio carro y si bien, pueden llevar a los hijos a la escuela, a la gimnasia, al fut, etc., también reclaman su tiempo para ellas. Se acabaron las mujeres sometidas y dominadas y si nos descuidamos tantito se van a voltear los papeles para iniciar un matriarcado feroz. Así que más vale tenerlas contentas. Deje volar su imaginación y creatividad para hacerle un buen regalo este diez de mayo.

Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le deseo que pase un espléndido fin de semana en familia. A todas las madrecitas, la mayor felicidad en su día, que deberían de ser todos.

Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Ya llegué