El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

A mil novecientos de tantos recuerdos

20 marzo, 2019

En esta frontera, el abanico de historias para las miles y miles de familias que por décadas la han habitado sí que es inmenso, por lo mismo el soñar otra vez con esa amena reunión realizada en el Parque Viveros, la estancia en ese centro laboral, el haber formado parte de esa recién iniciada colonia, todos juntos acarrean sentimientos que motivan no tan sólo el acudir nuevamente a esos lugares, sino por igual a redactar de esos momentos esta nostálgica misiva: Nuevo Laredo, Tamaulipas a mil novecientos de tantos recuerdos.

Precisamente junto a ese enorme rompevientos, en donde la sombra sí que cubría y totalmente, justo a un lado de la alberca, la señora tan sólo colocaba una sábana sobre el piso terregoso, gesto femenino que como madre de familia era suficiente para arropar a su familia; ahí la sonrisa de los niños y niñas de esa inicial familia, mordisqueaban ese rico bolillo relleno de aguacate, y en donde el padre por supuesto que imaginaba ese su primer día en ese su nuevo trabajo.

El corretear de los niños y niñas por el Parque Viveros, sí que hacía palpitar el corazón de felicidad de cualquier padre o madre, pues éstos, sentados refrescándose de ese calor insoportable, soportaban por igual en ese sitio las épocas malas de su economía.

Esa noche el jefe de familia no podía ni dormir, tan sólo miraba a través de su pequeña ventana de esa vieja vecindad esa brillante luna, pero al mismo tiempo, le echaba un vistazo a ese overol que en su nuevo trabajo días antes le acababan de dar para iniciar; el canto del gallo tan sólo le recordaba que era momento de levantar e irse caminando a trabajar.

El recordar cuántas ganas se tenían de demostrar todo el talento y conocimiento que se poseía, triste fue ver que, para empezar, desarmar y limpiar aquella gran maquinaria de esa gran fábrica fue la principal labor, mas sin embargo inolvidable fue para aquel gran hombre mostrarle a su amada ese sobre amarillito y bien cerradito que contenía en esta frontera ese su primer sueldo.

No es entendible cómo es que llegan las oportunidades, esas ofertas que tocan a la puerta, pues justo en ese momento en que se estaba pensando precisamente en eso, se hacía presente ese terrenito allá en el Kilómetro 10, sí muy lejano, pero amplio, suceso que ponía y de inmediato la mente a trabajar, a preguntar a su amada, cómo construir la casita, si de material o madera; dar ahora cuenta, que esa inversión de centavo tras centavo, de peso tras peso en verdad sí que valió la pena.

Esta frontera, ha abierto las puertas a infinidad de familias para tener por igual la oportunidad de vivir, de realizar plenamente su vida, por lo mismo pareciera coincidencia, pero casi absolutamente todos de una forma u otra, sus pasajes en esta ciudad parecieran idénticos; entonces, no tan sólo la historia pasada se podría escribir y ampliamente en esa carta, por lo mismo corrigiendo: Nuevo Laredo, Tamaulipas a dos mil de tantos recuerdos del presente y del pasado.