El Mañana

lunes, 21 de octubre de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

A remar parejo

8 septiembre, 2019

Esta semana que termina tuvimos la gran oportunidad de asistir al Congreso Mexicano de Comercio Exterior en su XXVI edición, que se llevara a cabo en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. La sede del evento tuvo lugar en el Centro Internacional de Negocios Monterrey (CINTERMEX), los días 5 y 6 del presente.

Debo reconocer que estando ya preparados para asistir al congreso estuvimos tentados en cancelar, ya que el día martes por la noche, alistando el equipaje para lo que nos dimos la tarea de revisar el pronóstico del clima para esos días en Monterrey, la aplicación celular nos alertó sobre una fuerte tormenta que se desarrollaba en esos precisos momentos en el Golfo de México y se dirigía hacia el destino del evento.

Realizamos una llamada para confirmar con los organizadores si esta alerta meteorológica traería cambios a la agenda programada, sobre todo, porque dos semanas anteriores Monterrey había sido testigo de una tromba que dejó dos muertos, varios heridos y estragos de proporciones desastrosas, sin embargo, nos indicaron que los planes seguirían en pie hasta el momento, no sin antes recomendar siempre tomar las precauciones necesarias.

Incluimos dentro de nuestro inventario maletero el rompe vientos y el paraguas tomando la decisión de seguir con nuestro plan original, ya que, habiendo conseguido reservación en un hotel sede que se encuentra dentro del centro de convenciones en el legendario Parque Fundidora, seria, según a nuestro entender, innecesario tener que arriesgarnos a circular por las avenidas que se convierten literalmente en ríos con una simple precipitación; no por nada llevan estas el nombre de los caudales más reconocidos mundialmente.

Al día siguiente salimos a carretera en medio de un aguacero tremendo que nos acompañó durante todo el trayecto sin darnos tregua alguna. A lo que normalmente nos toma en promedio tres horas de viaje se convirtieron en seis horas y media, ya que las fuertes ráfagas de viento y las cortinas tupidas de agua que caían sin piedad, nos obligaron a conducir con extrema precaución, y en varios trayectos a vuelta de rueda.

Llegamos al hotel sede en medio del diluvio y nos aprestamos al registro del evento. Al día siguiente, primer día de actividades, cuando se esperaba la peor cara de “Ferdinand” (nombre con el que se bautizara el meteoro), para lo que oficialmente se habían cancelado clases en todo el sistema educativo del área conurbada de Monterrey, amanecimos, al abrir las persianas del cuarto de hotel, con una postal del majestuoso Cerro de la Silla iluminado a los rayos del amanecer y un cielo completamente despejado.

Nos alistamos con especial entusiasmo para comenzar la mañana habiendo dejado atrás la tormenta, ya que nos esperaban dos días de un intenso programa de conferencias y actividades relacionadas con el Comercio Exterior, cuyos temas a tratar serian de gran interés dadas las circunstancias adversas por las que atraviesa el mundo entero, especialmente por los desafíos que representa la guerra comercial emprendida por los Estados Unidos de Norteamérica contra el mundo entero.

A pesar de la amenazante condición climática, nos encontramos con la grata sorpresa de una asistencia concurrente de empresarios dentro de los cuales nos dio mucho gusto saludar a una gran representación de nuestra ciudad, además de conocer a personalidades del sector público y privado quienes dejaron, con sus participaciones como conferencistas, gran optimismo entre los asistentes, además de un mensaje de unidad, y trabajo conjunto en la colaboración para el desarrollo y bienestar de nuestro país que tanto necesitamos.

ADENDUM

Aunque me había propuesto participar sólo de manera receptiva y con la tarea de publirrelacionista en dicho congreso, no resistí la tentación casi obligada por mi consciente de palpar los ánimos de los ahí presentes con relación a lo que se ha logrado o dejado de hacer en estos 10 meses del gobierno de la Cuarta Transformación.

Para mi sorpresa, y a pesar de la fama de una ideología ultraconservadora con que cuenta el sector, me encontré con una visión de apertura y aceptación hacia las políticas emprendidas por el presidente Andrés Manuel López Obrador. El común denominador: una coincidencia total en las prioridades del gobierno, el reconocimiento del desastre heredado, y el apoyo irrestricto para sacar al país adelante.

“…Todos estamos en el mismo barco”, escuché en boca de más de 20 personajes entrevistados.

Nunca había sentido un ambiente de vinculación tan favorable entre el sector público y el privado, al menos en lo que tengo de uso de razón. Para no hundirnos, habremos de remar parejo, y hacia el mismo sentido.

¡Enhorabuena!