El Mañana de Nuevo Laredo

Guadalupe Loaeza

Artículo

Guadalupe Loaeza

20 noviembre, 2019

Affaire Polanski



En toda la carrera cinematográfica de uno de los más grandes
e importantes cineastas del mundo, Roman Polanski, jamás había suscitado una
polémica y una división de opiniones tan intensa como la que ha provocado el
estreno de su más reciente obra, “J’accuse”, (Yo Acuso, como titulara el
escritor francés Émile Zola a su abierta protesta contra los militares y el
Gobierno galo publicada en periódicos el 13 de enero de 1898).

El argumento de la película gira alrededor de la injusta
sentencia a Alfred Dreyfus, capitán del ejército francés, por el solo hecho de
ser judío. Acusado de espionaje y alta traición, dando lugar a una condena de
prisión perpetua en la colonia penal de la Isla del Diablo. Después de muchos años
de prisión, Dreyfus quedó liberado gracias al indulto que le otorgara el
entonces presidente de Francia, Émile Loubet.

Hay que decir que el llamado “Affaire Dreyfus” dividió a
Francia en dos mitades irreconciliables durante mucho tiempo.

Nunca se imaginó Polansky que a pesar de haber ganado hace
unas semanas el León de Plata en el Festival de Venecia, su filme provocaría un
resurgimiento muy intenso del fenómeno social #MeToo, como el que se dio el
miércoles pasado, día del estreno en muchos cines de París, de la película
“J’accuse”, debido a una nueva acusación de violación contra el director. Un
gran número de mujeres se presentaron a las puertas de los cines con pancartas
en las que se leía: “Polanski, violador, salas de cine culpables”. “Yo abuso”.
“Yo absuelvo”. “Boicot a Polanski”.

Unos días antes, la ex modelo y fotógrafa Valentine Monnier
acusó al director de cine de haberla violado después de golpearla, en 1975 en
Suiza, cuando ella tenía 18 años.

Evidentemente, después de 44 años, el caso ya prescribió,
sin embargo, la acusadora aprovechó el momento para que ella misma lanzara
también su “J’accuse”, justificando su acusación tardía en el hecho de que
Polanski quiera emular a Dreyfus, pasando como víctima.

No obstante las protestas frente al cine, se vendieron 3 mil
100 entradas en las primeras sesiones. Polanski, a través de su abogado, ha
negado todas las acusaciones. “Estoy familiarizado con muchos de los
funcionamientos del aparato de persecución que se muestra en la película”.

En momentos como el actual, en donde hay un evidente
resurgimiento del antisemitismo en Francia, en países de Europa y otras partes
del mundo, llama la atención la furia con la que protestan los y las
detractoras del cineasta. ¿Cómo diferenciar al hombre del cineasta? ¿Cómo
diferenciar el legítimo movimiento de #MeToo con el sabotaje a una película que
habla de un problema social similar al que defienden? ¿Y cómo entender las
verdaderas intenciones del cineasta, al crear una polémica que de suyo divide?

Dicho lo anterior aclaramos que la película no es polémica,
lo polémico es que el autor la haya estrenado a pesar de las acusaciones que
pesan sobre él. La directora de cine Nadine Trintignant, esposa de Jean Louis
Trintignant y madre de Marie, asesinada por su esposo, defiende al director y
dice que es una víctima y que hay un antisemitismo soterrado que se está
despertando.

El “affaire Polanski” también ha dividido a las familias
como sucede en la de Trintignant; Vicente, el hijo de Nadine, y su nieto Roman
Kolinka, no están de acuerdo ni con su madre ni con su abuela. ¿Cuántas
familias francesas están por o contra Polanski?

A pesar del apoyo de la industria francesa a diferencia de
la de Hollywood, que expulsó a Polanski de la Academia en 2018, se prevé que la
Sociedad Civil de Autores, Realizadores y Productores (ARP) muy pronto lo
suspenderá.

Polémico siempre, culpable a veces, genial a pesar de todo,
Roman Polanski es mi director de cine preferido, sus películas y sus
actuaciones han dejado en mí una marca indeleble. ¿Cómo olvidar Chinatown,
Cuchillo en el Agua, Repulsión, El Bebé de Rosemary, Cul-de-sac, El Quimérico
Inquilino, La Danza de los Vampiros, Luna Amarga y El Pianista, Palma de Oro de
Cannes y el Oscar al mejor director.

Aun cuando mi gusto por la obra de Polanski es
incuestionable, no por ello dejaré de defender a sus cinco víctimas que lo
acusan de violación y abusos. La genialidad no exime a nadie de sus crímenes.
Finalmente Polanski se parece a varios de sus personajes villanos como
víctimas, al vecino de Rosemary, al personaje del inquilino y al pianista.

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