El Mañana de Nuevo Laredo

Juan Manuel Oliva

Lluvia azul

Juan Manuel Oliva

21 marzo, 2020

Agresividad



En el mundo de los seres humanos existen quienes se comportan de una forma muy agresiva: explotan a la menor provocación en contra de quien tuvo la desgracia de encontrarse en su camino, la frustración sale a flote.
Son gente que ya es así: se han forjado en ambientes disfuncionales durante mucho tiempo y prácticamente andan buscando quien se las pague.
La actitud es automática: entre más los llaman al entendimiento mas se exaltan, en su interior sienten la sangre a punto de ebullición y la desesperación intensifica su ataque.
La violencia que se mueve en su interior solo puede ser calmada por una contra-actitud tranquila y pacífica: carente de efectos de ira que se reflejen en la mirada, lo cual de por sí es difícil contener la respuesta violenta contraria.
En momentos tranquilos cuando todo está en paz: es cuando se entra en razón y se cuestionan su forma de ser muy antisocial, se dan cuenta de riesgo que corren, pues siguen un patrón de maltrato aprendido a través de los años.
Este aprendizaje de índole personal es alterno al normal: por eso se graba a fuego en todo nuestro ser, convirtiéndose este contexto de información interior en nuestro peor enemigo; que tarde o temprano acabara con nuestros proyectos de vida.
Para salir de este laberinto: es necesario revestirse moralmente de valores de alta definición, que nos ayuden a alejarnos de ese remolino absorbente y re-iniciarnos lejos de ese ambiente mental obscuro y mal creado.
Amor propio: comprensión, amor filial, fuerza de voluntad, religiosidad, fe férrea, mente exitosa, son algunos de los valores que se deben integrar a nuestro subconsciente. Estudiarlos en su significado, hasta memorízalos y aplicarlos plenamente a nuestra vida.
Para contener los anti-valores que causan agresividad: la auto-corrección suele ser un muy buen recurso, aunque muy difícil de aplicar por las altas cantidades de voluntad que se necesita.
La actitud si se puede cambiar: si se cuenta con la voluntad de hacerlo; dispuesta en automático, que surja como látigo en el momento que se requiera.
Nunca es tarde para empezar con algo nuevo: el valor del cambio está en nosotros y el ser mejores con nuestros semejantes, puede ser un buen incentivo.
Pensar en la familia siempre favorecerá la aplicación de la voluntad en pro de actitudes de paz y reafirman la gama de valores utilizados para tal efecto.
Todo se concentra en el hecho de ser comprensivo: ya que es más sencillo anteponiendo ese valor. De todos es conocido (que lo cortés no quita lo valiente.
Para magnificar en su momento “la actitud: es necesario hacer cambios desde el fondo del ser, de tal manera que el tiempo de respuesta carezca de agresividad y abunde en suavidad.
Es mucho el esfuerzo que se debe realizar: para lograr colocarse en este nivel comprensivo y beneficiar no solo a nuestros semejantes, sino también a las los animales y/a las cosas.
El estar cerca de DIOS como lo percibimos en nuestro ser, nos será de gran ayuda: porque solo él y nosotros podemos definir en nuestro interior, los cambios que necesitamos.
Es un deber socializar con nuestros pro- valores: amistar con ellos puede ser la solución que nos lleve a lograr el éxito en esta empresa.
Un espíritu agresivo nos puede llevar a cometer los más grandes errores: de los cuales es muy difícil volver atrás, la fuerza que te empuja a caer, es la misma que puede ayudarte a sobresalir.
Amoroso y amante padre celestial que moras en los altísimos cielos, gracias por escucharnos instruirnos y guiarnos. Amén. Amén. [email protected]

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