El Mañana

jueves, 18 de abril de 2019

Adolfo Mondragón
Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Al fin llegó la bendita primavera

23 marzo, 2019

No hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla, dice un viejo adagio y, noches; bueno, la primavera llegó puntual a su cita anual, sólo que en esta ocasión con un resabio de invierno el que no se decide a retirarse del todo, de alguna manera se aferra y se niega a cumplir con los tiempos en inexplicable rebeldía; la temperatura y el tiempo han estado muy dubitativas, noche frías, días frescos y hasta fríos, mañanas lluviosas y con neblina, en fin tiempo y temperatura más de invierno que de esta incipiente primavera que mira con azoro el tiempo, como preguntándose: ¿Qué hago aquí? ¿Llegaría antes de tiempo?

La realidad es que la primavera ha llegado puntual como todo sucede en la naturaleza, esa sabia y responsable madre de la tierra, recordemos que la naturaleza es hija predilecta de Dios que la creó para que regulara el comportamiento de la tierra, aunque nosotros los humanos nos empeñamos, primero en no hacerle caso y destruirla y luego, deteriorar de tal manera nuestro planeta, única casa que tenemos hasta dejarlo materialmente inhabitable, ¿hasta dónde seremos capaces de llegar? Creo que estamos olvidando que la naturaleza se las cobra de todas, todas.

Hace unos días circuló en las redes (las benditas o malditas redes), el caso de una ballena que arrojó el mar, ya muerta, y en su interior encontraron enormes cantidades de plástico, el que seguramente causó su muerte. Nos estamos convirtiendo en asesinos de la fauna marítima y terrestre, hemos acabado con cientos de especies irremplazables y muchas otras las tenemos en serio peligro de extinción. Con cada especie que perdemos, perdemos mucho de nosotros que ya no somos los mismos cuando ya no estamos completos. De seguir así, en poco tiempo a los animales sólo los veremos en zoológicos y cuando éstos mueran, en ningún lugar.

La primavera es signo de renuevo, de inicio de un nuevo ciclo, de un volver a nacer y principiar, es la oportunidad de recapacitar y reflexionar en torno a nuestras vidas, en lo que estamos y hemos hecho, lo que está bien y lo que no. Si el invierno simboliza el final, el término, la época dura, difícil, fría y cruenta; la primavera simboliza todo lo contrario, esto lo confirmamos al ver reverdecer los árboles, al oír de nuevo el canto de los pájaros que llaman a sus parejas, cuando nos recreamos con las flores que empiezan a sacar sus primeros botones, los que pronto serán flores y entonces la primavera habrá estallado en todo su esplendor.

Entonces será tiempo de que nosotros también estallemos de alegría, ¡la primavera ha llegado! Y con ella nuevas esperanzas, nuevos planes y nuevo todo.

Habrá que ir guardando las cobijas y cobertores, los calentadores, abrigos, chamarras y demás ropa de invierno, para sacar la ropa fresca y ligera, de colores alegres, a ver qué nos queda aporque en invierno nos dedicamos a comer tamales y todo lo que no debemos, así que traemos unos cuantos kilos de más y tenemos que bajarlos para las vacaciones de Semana Santa, no es cosa de ir a exhibir tamaña panzona en la playa.

Esto último lo digo por mí, que en agosto estaba usando pantalones 32 de cintura y ya voy en 34 apretados y no paro. Ojalá que sudando elimine algo de la grasa acumulada en estos días de invierno. No me inscribo en un gimnasio porque me dijeron que aparte de inscribirse y pagar la cuota, hay que ir diariamente a hacer ejercicio y eso es muy pesado, es un verdadero sacrificio, así que seguiré sólo caminando por las tardes y ocasionalmente, cuando tenga tiempo, caminaré también por la mañana. Bueno, lo importante es que la primavera ya llegó y como aquí no tenemos pirámides ni cerros para treparnos y cargarnos de energía, nos cargaremos con nuestro precioso sol que ya empieza a calentar.

Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le deseo un magnífico fin de semana en familia, disfrute del clima tan bueno que nos manda Dios y sin factura.