El Mañana

domingo, 22 de septiembre de 2019

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Al final, todo es corrupción

21 junio, 2019

Hace poco, un paisano nos cuestionó sobre cómo era posible utilizar carros en Nuevo Laredo cuando en sus visitas le pareció obvio que era necesario andar en camionetas, altas y resistentes a las accidentadas calles de la ciudad.

Algo de razón hay en él, pues en verdad los automovilistas nos enfrentamos de forma continua -en algunos sectores más que otros- a tener que manejar con especial atención para esquivar los baches.

A pesar de que en ocasiones nos resulta más práctico aprendernos la ubicación de los baches y maniobrar anticipadamente, pero a todos nos ha pasado que -de tantos que son- se nos olvida uno y de un momento a otro solo cerramos los ojos un instante cuando sabemos que el golpe es inminente, eso siempre duele como si nos hubieran lanzado un puñetazo en el rostro, pues sabemos que este es un duro golpe al bolsillo.

Por otro lado en materia de cultura vial, también es necesario manejar a la defensiva, pues cualquiera que haya manejado aquí algunas horas se habrá percatado que un gran segmento de la población al volante no es precisamente muy considerado, desde las reglas básicas como poner las direccionales en las ocasiones necesarias hasta la falta de cortesía que muchas veces no sólo se ve ausente sino que se convierte en una tendencia de agresiones, especialmente cuando hace mucho calor y la desesperación de las personas se agrava aún más.

Este fenómeno no es del todo un misterio, pues ya ha sido estudiado anteriormente y las conclusiones se inclinaban a plantear como origen una situación muy particular de las fronteras: la migración, pues es común que personas con orígenes muy modestos que en sus comunidades natales no tenían accesos a los autos, aquí puedan comprar uno por precio muy económico -y hasta en pagos-, para a la brevedad comenzar a utilizarlo sin tener previo adiestramiento de conducción y cortesía vial, peor aún usualmente el conductor anda sin licencia, lo que implica que no fue evaluado y muchas veces aunque la tengan tampoco se les verificó su pericia al conducir y para acabarla, su auto carece de registro alguno, por lo que cualquier daño hecho en estas unidades puede y suele quedar impune, pues resulta fácil abandonar el vehículo y retirarse del lugar sin importar los daños que hayan dejado.

Al final, el automovilista se la vive cuidándose de otros conductores y de no caer en los baches. Esto al final es un problema que es en gran parte responsabilidad del gobierno y no lo ha podido erradicar.

Los baches se atribuyen a la corrupción, pues evidencian una mala calidad en las obras tanto las originales como las de reparación, lo que eventualmente lleva a que se esté tapando a cada rato el mismo bache, sin las técnicas o materiales adecuados.

Dejar que la gente conduzca sin tener el adiestramiento ni la forma de responsabilizarse, es también una forma de corrupción, al final el que la lleva de perder es el conductor responsable con licencia y vehículo legal que debe pagar por esos problemas.

En esta temporada de calor hay que tener muy en cuenta también a las mascotas. Ellos también sufren de golpe de calor y hasta pueden morir si no les pone suficiente atención.

Aquellos que aman sus mascotas, los más animalistas, tienen por costumbre dejarlos dentro de sus casas todo el día; sin embargo, hay que tener cuidado especialmente si en el hogar hay niños.

No es por “odio” a los animales esta advertencia, pero los perros, gatos y otros animales pueden llevar parásitos y hasta enfermedades que se pueden transmitir a los humanos.

Pero como dice el dicho: “Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”, hay que buscar un término medio. Si usted es de los que considera que al final de todo son animales, tiene razón, pero eso no tiene nada qué ver con descuidarlos. Si los tiene en su patio, sea lo suficiente responsable para ver que estén bajo la sombra, en un lugar fresco y con suficiente agua lo más fresca posible.