El Mañana

viernes, 19 de julio de 2019

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Alistemos las uvas

31 diciembre, 2018

Estamos realmente a poco de culminar este 2018, y consigo también se encuentran las ganas de muchas personas por comenzar un nuevo ciclo, por pasar nuevamente un capítulo que trajo consigo 365 días de vivencias que muy por encima de los aspectos tanto negativos como positivos, nos hicieron crecer como personas. Hay quienes despiden el año con afán para ver qué de bueno trae el 2019, también estamos los que despediremos sin duda alguna este año con mucho agradecimiento y amor.
Sin embargo, por encima de que tantas ganas hay de que acabe el año o no, culminar un ciclo de 12 meses, deriva una serie de tradiciones que afortunadamente no han acabado a pesar de las circunstancias, a pesar de cada vez más las tradiciones se vayan apagando más, muchos son los rituales que más allá de los besos de medianoche y los colores específicos de la ropa interior, se realizan en familia faltando minutos para decir adiós a un año más que se nos va.
Algo muy fundamental que en muchos países de Latinoamérica y del mundo tenemos dentro de las infinidades de tradiciones y prácticas, son las uvas, pues desde pequeños hemos crecido con la costumbre de que faltando unos minutos para las 12, se comen exactamente doce uvas, que traerá consigo buena suerte y a la vez nos da pie derecho para iniciar el año que se nos avecina, se dice que la idea es pedir un deseo por cada una de las uvas ingeridas.
Las velas son objetos que también entran dentro de los artículos que en la mesa nunca puede faltar para esta época, según muchas leyendas y agüeros de nuestros padres y abuelos, cada color de las velas representa un propósito cuya atracción de consigue a través del desgaste que poco a poco genera la llama.
En varios países algunos granos que normalmente comemos en un día normal, simbolizan la abundancia alimenticia y prosperidad con la que nos queremos mantener durante el próximo año, a su vez, alimentos como panes y espigas de trigo, de igual manera en la noche de fin de año se convierten en símbolos muy preciados, que muchas familias tradicionales practican siempre.
Tampoco podía finalizar esta columna sin antes referirme a la importancia del brindis, sea del vino que sea, este acto muy peculiar para dar gracias por todos los presentes y desear las mejores bendiciones a la familia, cierra con broche de oro la culminación de cualquier año.
Sin embargo, muy por encima de las tradiciones y creencias que varían según las familias y personas, es importante mencionar que al final quienes direccionamos la suerte de nuestro destino deriva de gran parte de nosotros, con base a nuestros actos, acciones y demás, lograremos tener un buen año, sin importar lo que ya se encuentre en el pasado.