El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Adolfo Mondragón
Personajes de mi Pueblo y del Otro Lado Adolfo Mondragón

Alma y Alejandro Pérez

3 febrero, 2019

Bueno, les vuelve a tocar a personajes del otro lado, aunque como el anterior la mitad es de aquí y la otra mitad es de allá. Me voy a referir a un matrimonio entrañable a quienes veo como mi familia, Alejandro Pérez y Alma Alarcón de Pérez. Alma siempre fue mi hermana mayor, la que nos dio a leer “Cien años de soledad” de García Márquez, la que cada domingo mientras ella se iba al cine con su amiga Dora Laura Salgado nos dejaban el carro para dar la vuelta a la plaza, un fantástico Volvo de cambios, en el que mientras Wayo manejaba, yo metía los cambios discretamente con la mano izquierda, para que pareciera que era automático; Alma la mujer más bella que yo conocía.
Alma, aunaba a su natural belleza, un carácter alegre y afable, de nobles sentimientos, siempre fue una hermana generosa y extraordinaria hija, atendió hasta el final a Mamá Elida, lo hacía sin falsas poses de humildad o fingida bondad, lo hizo porque le salía del alma, por eso lleva ese nombre. Trabajó un tiempo como auxiliar de educadora con mi madrina la Chata Cordero en el jardín de niños Revolución, luego, lo haría durante mucho tiempo en Teléfonos de México, que eran dos lugares en los que las niñas de buenas familias podían trabajar, igual que en los bancos. Así eran esos tiempos.
Alejandro Pérez anduvo mucho tiempo detrás de Alma, creo que desde que estaba en el San Agustín, hasta que la convenció y aceptó el noviazgo. Para fortuna de Alejandro, Alma se fijaba más en la inteligencia de los muchachos que sólo en su físico y Alejandro es un hombre sumamente inteligente, tanto que nunca soltaría ya a Alma hasta que la convenció que era el mejor partido y se casaron. Alejandro al igual que Alma, une a su clara inteligencia un carácter alegre y bromista, siempre tiene un chiste a la mano para hacer el rato más ameno, le salen chispas de los ojos y ese es un buen signo; pues sólo a la gente buena, alegre y feliz, le salen chispas por los ojos.
Tienen ya muchos años de matrimonio, formaron una bellísima familia, dos hijas: Alma y Carmelita, y un varón, mi ahijado Alex Jr., a quien le ha dado por la política y lo ha hecho muy bien, durante dos ocasiones fue algo así como el equivalente a Regidor y ahora está apoyando la candidatura de su esposa, obviamente esta es una campaña de toda la familia, todos participan de los proyectos y le echan los kilos a las campañas. Alex ha logrado importantes mejoras en su distrito, entre otras, el recuperar y restaurar la vieja casona de la Market por el H.E.B de las lomas, además de un parque recreativo muy bien equipado, esas son de las que yo conozco, obviamente hay muchas más.
Pero bueno no íbamos a hablar de Alex Jr., sino de sus padres. Alex grande siempre ha sido un apasionado casi fanático del golf, toda la vida lo ha jugado sin importar si hace calor o frío, si llueve o hace aire, él coge sus palos de golf y se va a jugar. Mi querida hermana se quedaba intrincada, se sentía una viuda del golf, hasta que pasados muchos años, entendió que nunca se lo iba a quitar y que además no pasaba nada. Una vez se hizo la reflexión de lo necia que había sido tantos años, celosa del golf de Alejandro, qué manera de complicarse la vida, pero finalmente aprendió. (Se las paso al costo a las que sufren de lo mismo).
He de confesar que he sido muy ingrato y no los visito con la frecuencia que debiera, me atengo a que Wayo me da razón de ellos; sin embargo, nunca les he perdido la huella y los llevo más en mi corazón que en la mente. Ambos, por separado son todos unos personajes, cada uno con sus propias cualidades y virtudes, pero juntos, como matrimonio, son fantásticos, son el ejemplo de lo que muchos debiéramos de hacer para sacar adelante una relación de pareja. Ahí están, tomados de la mano, mirándose a los ojos con amor, el amor sereno y maduro, el amor tranquilo al que se llega después de ganar muchas batallas.
Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le deseo que tenga un domingo espléndido en familia.

Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Ya llegué