El Mañana

jueves, 22 de agosto de 2019

Álvaro Morales
Sentir Cívico Álvaro Morales

¿AMLO regala el dinero?

1 julio, 2019

“¡El Presidente se la pasa regalando dinero!”, “¿Cómo se le ocurre mantener a flojos que ni estudian ni trabajan?”, “quitó el apoyo para las estancias”, “Está mal Lopez Obrador”, son sólo algunas de las cosas que podemos escuchar como quejas en conversaciones o redes sociales. Pero, ¿es esto cierto? ¿Es verdad que Andrés Manuel tiene una política de gastar en dinero nomás por darlo y no existe una estrategia que puede considerar este desembolso en una inversión?
Anteriormente la mayoría de los apoyos llegaban en un esquema clientelar, es decir, te apoyo si eres de tal partido. Para poder acceder a un apoyo, en ocasiones, tenías que dar un “moche” a los “vocales” o los intermediarios para recibir lo que te correspondía. El costo burocrático de la entrega de apoyos era altísimo, de 5 pesos destinados a apoyos sociales, sólo 2 o menos llegaban a la gente, el resto se iba en gastos operativos, esto sin contar el costo por corrupción. La mayoría de los programas eran duplicados, inefectivos, no cumplían con un seguimiento, no atacaban un verdadero mal y contribuían, en ocasiones, a incrementar los males.
Pongamos un ejemplo. Uno de los programas más longevos y conocidos es el que hasta la administración anterior se llamaba “Prospera”. Este programa beneficiaba con apoyos educativos, alimentarios y otros a los que se suponía eran los más necesitados. Cuando al principio de esta administración se hizo una auditoria casa por casa de los beneficiarios, se toparon con que muchos de ellos no existían o no estaban en condiciones de necesidad. Había quienes, aprovechando que el apoyo incrementaba en relación a los hijos que tuvieras registrados en el domicilio, tenían hasta siete hijos en el programa. Se descubrió también que había corrupción, mayormente por parte de los intermediarios, quienes llegaban a cobrar una “cuota” a los beneficiarios por darles sus apoyos. Al final se descubrió que, tan sólo de este programa, cada bimestre desaparecían mil millones de pesos, esto sin contar lo que cobraban los intermediarios, es decir, $6 mil millones de pesos al año.
Esto era solo en un programa, de más de 100 que había. Por eso no nos sorprendamos escuchar de los desfalcos que existían, como el de Rosario Robles en la SEDATU. Eso precisamente fue una de las primeras cosas que esta administración decidió atacar: no intermediarios, compactar los programas, sin distingos. Pero, ¿los apoyos del Presidente son un despilfarro para flojos o una inversión para el país?
El programa de Jóvenes Construyendo el Futuro es una de los más atacados, en el que supuestamente se le regala dinero a los mal llamados “ninis”. Pero la realidad es que este es uno de los proyectos más nobles de esta administración. Si un joven quiere acceder a los beneficios de este programa, los cuales incluyen $3,600 pesos mensuales, deberá primero cumplir con ciertos requisitos. Al inicio de su registro no debe estar estudiando ni trabajando, se debe registrar en una plataforma, después elegir una de las empresas enlistadas para ir a realizar una capacitación en el trabajo por un año, y si la empresa lo acepta, deberá cumplir con las tareas y el horario laboral establecido para poder recibir su apoyo. Es decir, es un programa para jóvenes que no estudian ni trabajan y quieren hacerlo y así poder darles una oportunidad.
Prospera, por obvias razones, deja de existir, ahora serán becas educativas ‘Benito Juárez’ las que se entregarán, una por familia por grado escolar, es decir, si una familia tiene a dos hijos en preparatoria, sólo recibirá un apoyo, pero si un hijo está en prepa y otro en primaria, entonces recibirá dos. Ya no será un programa que obligue al clientelismo o que premie tener más hijos. Estás becas, de $800 pesos mensuales, se iniciaron con Preparatoria, porque precisamente ahí es donde hay mayor deserción. El dinero llega directamente al estudiante, él lo cobra en el banco, sin intermediarios.
Las tandas para el bienestar o microcréditos no será un programa en el cual sólo por ir a pedir el préstamo te lo darán y ya no lo pagarás. Para poder acceder a este crédito se deberá tener entre 30 y 64 años de edad, contar con un micronegocio con al menos seis meses de operación y ser residente de una de las localidades de cobertura del programa (Nuevo Laredo lo es). Al principio se te darán $6 mil pesos, los cuales deberás invertir en hacer crecer tu negocio y se pagarán, sin intereses, al término de un año a partir del cuarto mes. Si cumples con los pagos podrás ser acreedor a otro préstamo de $10 mil pesos, y así sucesivamente.
Hasta este punto dudo que podamos decir que son programas que regalan dinero a “flojos”. Cada uno de estos programas requiere que el beneficiario ponga su parte, ya sea el joven trabajando en una empresa, el estudiante asistiendo a sus clases o el microempresario atendiendo su negocio. Hay programas como el de adultos mayores, en el que se les da una pensión por $2,550 pesos bimestrales, y en el cual no se requiere otra cosa que tener 68 años o más de edad. Dudo tengamos una objeción en que este beneficio es de justicia social para darle un poco de tranquilidad a quienes han trabajado toda su vida. El otro es el de personas con discapacidad, enfocado a menores de 67 años que tengan una discapacidad permanente que les impida desempeñarse en un trabajo. Otro programa en el que dudo tengamos objeción, salvo, tal vez, pedir se incremente en el número de beneficiarios para que todas las personas con una discapacidad puedan contar con este apoyo.
Esta es la realidad de las cosas, cambiar la manera de hacer gobierno. No más despensas a cambio de votos, sino un censo generalizado en el que se entrega apoyos a quienes realmente lo merecen, de manera directa, sin intermediarios, sin corrupción, y a cambio de poner cada quien algo de su parte.
Hay otros programas como el de “Vivienda Adecuada” de SEDATU y CONAVI en el que los beneficiarios recibirán desde $80 a $250 mil pesos para mejorar, ampliar o hacer una vivienda nueva. Pero el recurso no se entregará solo así. Hay un método de selección que corresponde a ciertos polígonos, con casas bajo ciertas necesidades, además de que el recurso deberá ser invertido únicamente en la obra de su vivienda.
Una de las mentiras a las que más recurren algunas personas mal intencionadas es decir que se dejó en el abandono a madres trabajadoras porque ya no se destina recurso a las Estancias Infantiles. Eso no es cierto, sólo que cambió el esquema. Ahora, en vez de que las estancias reciban el recurso, lo harán directamente las madres de familia, las cuales decidirán si sus hijos continúan en dicha estancia o elijen otra manera de cuidar a sus hijos. Que en este punto, al momento de auditar el padrón de la administración anterior, tan sólo en Nuevo Laredo se pudo detectar que una tercera parte de los supuestos beneficiarios no existían, o sus hijos ya estaban en Preparatoria o simplemente no vivían en la ciudad.
El conjunto de estos programas sociales, y más, traen como consecuencia que el dinero que se destina a los apoyos termina siendo utilizado en los comercios detonando la economía. De este modo traen una doble función, primero apoyar al joven a encontrar trabajo, a que estudie, impulsar a los emprendedores, ayudar a los adultos mayores o personas con discapacidad, o mejorar una vivienda; y después que ese dinero se comercialice e impulse la economía local. Así los beneficiarios deciden si utilizan su apoyo para comprar zapatos, mandado, útiles, medicamentos en donde ellos decidan.
Estos programas están verdaderamente cambiando la vida de muchos mexicanos, están aquellos que pueden comprar sus medicamentos, aquellos que pueden seguir estudiando, los que encontraron un trabajo cuando nadie más les abría las puertas, las que van a poder tener un techo y un piso firme, los que podrán seguir su tratamiento, los que ya no serán olvidados, los que estarán siempre agradecidos, los que tendrán zapatos o un lápiz, los que verán a sus abuelos felices y quienes no verán a sus hijos de halcones. Esa, tal vez, es la inversión más grande, una que no veremos sus frutos ahorita, pero agradeceremos pronto. Una verdadera justicia social.