El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

Martha Luján
Pro inclusión Martha Luján

Amor gay

18 febrero, 2019

No hace mucho tiempo Lupita –una amiga muy querida– me pidió fuera testigo en su matrimonio civil. Se iba a casar con el amor de su vida y quería que yo estuviera ahí para ella.
Unos días antes de la ceremonia –que se llevaría a cabo en Laredo, Texas– me pidió un favor súper especial. Quería le diera un “ride” a su mamá para llegar al evento. Julia y yo aprovechamos el camino para platicar sobre el matrimonio y la vida, ella me explicó lo que había significado el noviazgo de Lupita, su hija, y recordó con muchos detalles el momento en el cual le había dicho que finalmente su pareja le había propuesto ser su esposa. Emocionada, yo veía los ojos de Julia brillar contándome anécdota tras anécdota sobre la relación en la que su hija, durante casi ocho años, había aprendido a amar y a ser feliz.
La boda civil de mi amiga Lupita y su pareja Adriana seria para mí el primer matrimonio gay en el que estaría presente, así que me sentía súper emocionada de llegar al juzgado con la mamá de una de las novias y también al lado de mi hijo Rafael. Íbamos juntos a presenciar una declaratoria de amor, pero también de validez y reconocimiento legal de esta relación. No hace mucho tiempo las parejas homosexuales no tenían derecho a casarse, ni a demostrarse su amor de ninguna manera.
Consciente de esto, me derretí de encontrar a Lupita y Adriana tomadas de la mano en la sala de la corte. Jamás olvidaré el momento en que el Juez leyó el artículo de reconocimiento total y pleno de derechos civiles… ¡lloré emocionada!… de ver a mis dos amigas enamoradas, diciéndose una a la otra todo lo que este matrimonio significaba para sus vidas. El Juez dejó claro que el matrimonio implicaba todos y cada uno de los derechos y obligaciones que las leyes contenían. Esto no es ningún regalo o favor, es una realidad lograda colectivamente mediante una lucha organizada. Ganada no sólo por la comunidad LGBTT+ sino también para todos quienes hacemos activismo en derechos humanos y creemos en el amor (y un mundo) sin etiquetas.
A partir del año 2001, después de que Holanda se convirtió en el primer país del mundo en tener el reconocimiento legal de los matrimonios entre personas del mismo sexo, poco a poco han ido cambiando las leyes en materia civil dentro de lo marcos jurídicos de los países. Los Estados han ido reconocieron el derecho a unirse en matrimonio a personas del mismo sexo de la comunidad LGBTT+.
En junio de 2015, la Suprema Corte de Justicia de la Nación en México declaró en Jurisprudencia, que las leyes estatales que impiden el matrimonio entre personas del mismo sexo son inconstitucionales. Esto significa que si bien no todos los códigos civiles estatales consideran legal la posibilidad de matrimonio gay, se puede tramitar un amparo legal para casarse. Después de cinco amparos en revisión resueltos de manera positiva por unanimidad en tribunales colegiados, se genera la jurisprudencia necesaria para forzar la modificación de los códigos civiles estatales. Justamente, en Tamaulipas el Poder Judicial de la Federación admitió ya los cinco amparos necesarios para revisar nuestro Código Civil. Con ello se abre la posibilidad de la declaratoria de inconstitucionalidad de la ley tamaulipeca que hasta ahora limita el derecho al matrimonio. #derechosparatodaslaspersonasYA
El amor, ahora lo entiendo más claramente que nunca, no debería tener ninguna etiqueta. Las personas (todas) debemos ser libres para elegir a quién amar, con quién vivir, con quién meternos en la cama y con quién celebrar el contrato civil del matrimonio según nos plazca. Ningún amor debería ser escondido o “no reconocido legalmente” por “incomodar” o por “perturbar” las buenas costumbres de un colectivo heteronormativo que fijó los estándares morales y civiles desde el privilegio y el prejuicio; dejando fuera a muchas personas quienes tienen igual que el resto de nosotros, derecho de vivir y amar con libertad y seguridad, evidenciando sus afectos en lo público o en lo privado … cuando se les dé la gana.
Felicidades Lupita.. Felicidades Adriana.. Felicidades todas las personas quienes hemos decidido dar amor y amar. ¡Viva siempre el amor!