El Mañana de Nuevo Laredo

Luis Armando Vargas Torres

El Inquisidor

Luis Armando Vargas Torres

3 enero, 2021

Año nuevo, vida nueva



Nadie de nuestra generación pensó en tener un año perdido, menos imaginarnos vivirlo, los relatos del “Diario del año de la Peste” de Daniel Defoe de hace 350 años donde hace un recuento del día a día de los muertos que se acumulan tal y como lo hace el subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud, Hugo López-Gatell, nos horroriza tal y como pasaba en la España medieval, como si fuese el moderno coronavirus.
Asimismo, la gente arriba de 40 años nunca imaginó vivir el ambiente de horror e inseguridad que vive nuestro país, en esos años se dormía con las puertas abiertas, se dejaban los vehículos con los vidrios abajo y con las llaves puestas y nadie tocaba nada, los estudiantes asistían a las tardeadas escolares a bailar sin alcohol, los jóvenes por su parte piensan que eso es imposible e imaginario, han conocido la maldad humana desbocada.
Sin embargo, las cuatro generaciones actuales por igual jamás soñaron con estar encerrados y conviviendo a fuerza con la familia, si no se conocían por obra de la tecnología, sufrieron un curso intensivo de convivencia familiar y otro de desconvivencia con su entorno, la prisión domiciliaria a todo.
Ciudades donde la intolerancia gubernamental sacó la ira el oprobio y desprecio para con sus gobernados, otras en total desparpajo y relaje de medidas de sanidad. Familias completas sin parar haciendo festines como si nada pasara, pero con consecuencias toda vez que hay las que este mal diezmo.
Personal de salud y servidores públicos extremadamente cuidadosos que murieron por servir a sus semejantes, la mayoría en su ignorancia poco agradecieron. En fin el bien y el mal, el yin y el yang en su máxima expresión, lo claro y lo oscuro, la unidad y lucha de contrarios todos en pugna.
Eso lo debemos entender, empleados mandados a su casa como los burócratas asalariados cobrando al 100 %, empleados de fábricas cobrando 50%, otros desempleados y los que tuvieron que salir a dar la cara por todos, los del sector primario agrícola para producir alimentos, los distribuidores y trabajadores de tiendas de autoservicio y de conveniencia, pero a los que pocos valoran Sector Salud, protección civil y de seguridad que dieron la vida por la sociedad.
Esta pandemia deja en claro la grandeza humana, el ser que recibió como morada un planeta hecho de tierra y agua y pudo extraer de ella todas las maravillas y adelantos científicos que gozamos, casa, vestido y sustento, pero lo más increíble que realizan nuestros científicos para desentrañar el funcionamiento del cuerpo y la naturaleza de los microorganismos para estudiar su hábitat y neutralizarles.
Debemos agradecer al creador por desnudarnos la naturaleza humana, nos cansamos de la vileza con que pueden conducir un país a la ruina, permitir que se masacren naciones enteras y no respingar.
Algo bueno deberá salir de esta vicisitud, nada es de balde, las personas como bestias y naciones entienden a través de shocks, los cambios vienen después de los shocks, después de las grandes guerras nacieron muchas leyes como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, organismos internacionales como la ONU, Banco Mundial, entre otros.
Este año que se va hay que despedirlo como un excelente año que nos deja una gran lección, se nos fueron seres amados y respetados, nada podemos hacer, pero sí deberemos aprender lo que nos trajo esta enfermedad y que se traduce concretamente a cuidar nuestros cuerpos, elevar nuestro sistema inmune a como dé lugar, no olvidar que somos lo que comemos, sobre todo no olvidar el ejercicio.
El alimento no sólo es físico, hay que cuidar cómo alimentamos la mente, qué leemos, qué aprendemos, con quiénes nos juntamos, si no lo hacemos así al menos estar contentos que fue nuestra elección válida por supuesto, pero que no digan “es que no sabía”.
Este año 2021 no será ni bueno ni malo, será como queramos, pero nos dará una oportunidad de empezar una vida nueva. Nunca es tarde para iniciar, mientras el cuerpo y la mente no nos abandonen.
¡Les deseo mucha luz, paz inverencial hermanos!

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