El Mañana

martes, 31 de marzo de 2020

Leo Zuckermann
Juegos de poder Leo Zuckermann

Aplauso al incremento de los salarios mínimos

19 diciembre, 2019

El columnista que escribe estas líneas no creía conveniente
el incremento del salario mínimo. Fiel a la ortodoxia económica, pensaba que
esto generaría presiones inflacionarias. Al respecto, debatió ampliamente con
Salomón Chertorivski, experto en políticas públicas, quien creía lo contrario.
Faltaba, sin embargo, un estudio que demostrara empíricamente quién tenía la
razón.  En 2014, Chertorivski, junto con
un nutrido grupo de autoridades en la materia, publicaron el documento
“Política de recuperación del salario mínimo en México y en el Distrito
Federal”. El que escribe estas líneas leyó esta investigación sólida basada en
argumentos y datos. Me convenció. Cambié mi postura porque, como sugiere Kant,
“el sabio puede cambiar de opinión; el necio, nunca”.

El año pasado, el nuevo gobierno de López Obrador, con el
apoyo de sindicatos y empresarios, aumentó los salarios mínimos de manera
considerable. En 2018 se pagaban $88.36 pesos por día. En 2019 se incrementó a
$102.68, un aumento de 16.2%. En la frontera norte, el incremento fue mayor: se
duplicó a $176.73 pesos. ¿Y cómo le fue a la inflación? Hoy está en menos de 3%
anual, el objetivo del Banco de México.

¿Qué me convenció a que era posible subir el salario mínimo
sin generar inflación?

Primero, el universo de trabajadores que todavía percibían
un salario mínimo. De acuerdo a las cifras del INEGI, Coneval y STPS, casi diez
millones de trabajadores todavía percibían un mini-salario hace cinco años:
“siete millones, incluyendo a la economía informal, y dos millones 948 mil
remunerados en la economía formal”. Algunos de estos trabajadores en realidad
ganaban más. Un ejemplo eran los meseros a los que los dueños les pagaban un salario
mínimo que complementaban con el ingreso de sus propinas. No obstante, el hecho
es que existían muchas personas que trabajaban ocho horas diarias y, sin
embargo, su salario ni siquiera alcanzaba para rebasar la línea de pobreza. La
conclusión era devastadora: “el mercado de trabajo se ha convertido en una de
las principales fuentes de pobreza y desigualdad en nuestro país”.

Segundo, el documento demostraba que los salarios mínimos se
habían desvinculado de la productividad laboral. Mientras que ésta había
avanzado en el sector formal, aquéllos habían retrocedido en términos reales.
Ergo, era posible aumentar los salarios sin que hubiera efectos inflacionarios.

Pero existía un problema. Desde las crisis de los ochentas y
noventas, cuando se destapó la inflación en México, se utilizó el salario
mínimo como referencia para muchas cosas que no tenían que ver con el mercado
laboral. Las multas, por ejemplo. En este sentido, si aumentaban los
mini-salarios, de inmediato subían otros precios de la economía potencialmente
causando más inflación. El primer paso era desvincularlos como unidad de cuenta
utilizada para múltiples propósitos. Esto ocurrió en 2016 cuando el Congreso
sustituyó los salarios mínimos por la Unidad de Medida y Actualización.

La segunda sucedió a finales de 2017 cuando el salario
mínimo subió un 10.4%, el mayor aumento desde 1998. Se colocó en 88.36 pesos
por día rebasando, por primera ocasión, la línea de la pobreza, tal y como
había sugerido el documento “Política de recuperación del salario mínimo”.

Este mismo reporte decía que había que llevar el salario
mínimo diario a 171.03 pesos para alcanzar la llamada “canasta ampliada” que
incluye una canasta alimentaria básica y una no alimentaria con productos como
transporte, educación y vivienda. Esto lo decían en 2014. Traídos a hoy,
tomando en cuenta la inflación, el salario mínimo debería rondar los 200 pesos
por día. El incremento del año pasado los llevó a la mitad de este nivel en
toda la República salvo en la frontera norte donde el nuevo salario se acercó a
esos 200 pesos diarios.

En una economía de mercado, los salarios deben determinarse
por la productividad laboral y la oferta y demanda de trabajadores. No
obstante, la realidad es que el salario mínimo en México se había rezagado por
motivos políticos. Bueno, pues ahora, con voluntad política, se está
corrigiendo este rezago. Esta semana, el gobierno de López Obrador anunció un
nuevo incremento importante de los salarios mínimos. A partir de 2020 tendrá un
aumento del 20%: pasará de 102.68 a 123.22 pesos diarios. Para la frontera el
incremento será de 5% para pasar de 176.73 a 185.56 pesos diarios.
Felicitaciones a todos aquellos que hicieron posible estos aumentos por dos
años consecutivos. Aplauso.

Twitter: @leozuckermann