El Mañana

jueves, 27 de febrero de 2020

Padre Leonardo López Guajardo
Compartiendo Opiniones Padre Leonardo López Guajardo

Aturdidos

15 enero, 2020

Los lamentables hechos que ocurrieron la semana pasada en
Torreón, no han dejado indiferente a nadie. Es difícil imaginar las
motivaciones que este niño tuvo para desencadenar estos hechos, que pensábamos
que solamente ocurrían en otras latitudes.

Probablemente nunca conoceremos las razones: ¿Influencia de
videojuegos? ¿Admiración por los dos jóvenes violentos e inadaptados de
Columbine? ¿Familias disfuncionales? ¿La falta de implementación de la mochila
segura?

Sin embargo, la pregunta más importante es la siguiente:
¿Qué tenemos que hacer como sociedad para que hechos como éste no se vuelvan a
repetir? La fácil respuesta sería la de recuperar los valores tradicionales de
la familia y de la educación. Sin embargo, nuestros intereses personales
parecen mucho distar de ello. Cuando parecemos más interesados en chismes de
cantantes cuyo florido vocabulario, más que censurado es difundido. O cuando el
escándalo se ha convertido en sinónimo de publicidad… y hasta de valentía de
artistas mediocres, cuya capacidad cognoscitiva podríamos poner en duda por
sobradas razones, por sus provocativas acciones, difundidas por ávidas redes
sociales que se alimentan de carroña intelectual.

En su mensaje al cuerpo diplomático en el Vaticano, el Papa
empezó su mensaje con las siguientes palabras:

“Un nuevo año se abre delante de nosotros y, como el llanto
de un niño recién nacido, nos invita a la alegría y a asumir una actitud de
esperanza. Quisiera que esta palabra -esperanza-, que para los cristianos es
una virtud fundamental, anime la mirada con la que nos adentramos en el tiempo
que nos aguarda.

“Ciertamente, esperar exige realismo. Requiere ser
conscientes de las numerosas cuestiones que afligen nuestra época y de los
desafíos que se vislumbran en el horizonte. Exige que se llame a los problemas
por su nombre y que se tenga el valor de afrontarlos. Demanda no olvidar que la
comunidad humana lleva los signos y las heridas de las guerras que se han
producido a lo largo del tiempo, con una capacidad destructiva cada vez mayor,
y que no dejan de afectar especialmente a los más pobres y a los más débiles.
Desgraciadamente, el año nuevo no parece estar marcado por signos alentadores,
sino por una intensificación de las tensiones y la violencia.

“Es precisamente a la luz de estas circunstancias que no
podemos dejar de esperar. Y esperar exige valentía. Pide tener la conciencia de
que el mal, el sufrimiento y la muerte no prevalecerán y que incluso las
cuestiones más complejas pueden y deben ser afrontadas y resueltas. La
esperanza es la virtud que nos pone en camino, nos da alas para avanzar,
incluso cuando los obstáculos parecen insuperables”.

Por eso es más importante pasar de la perplejidad a la acción. No esperar ingenuamente que otros resuelvan los problemas que nosotros tenemos que solucionar. Nuestra ciudad ya ha sufrido demasiado precisamente debido a nuestros descuidos, cuando sabemos qué es lo correcto, pero que, aferrados a la mediocridad, nadamos en la cómoda piscina del individualismo. Sabemos lo que tenemos que hacer… ¿tendremos la valentía de asumir las responsabilidades? Esa es la diferencia en la que, como siempre, usted tiene la última palabra.

padreleonardo@hotmail.com

Compartiendo Opiniones Padre Leonardo López Guajardo

Somos polvo

Compartiendo Opiniones Padre Leonardo López Guajardo

Pandemia

Compartiendo Opiniones Padre Leonardo López Guajardo

Davos