El Mañana

miércoles, 22 de mayo de 2019

Oscar Leal
Aventuras del Mantarraya Oscar Leal

En cardumen

28 febrero, 2019

El cierre de la temporada de caza del venado cola blanca nos deja un excelente sabor de boca, sin olvidarnos de la derrama económica esparcida en toda la región norte de Tamaulipas, me enfoco en los momentos vividos en compañía de los sonidos del campo, al lado de amistades nuevas que logramos compartir junto a los cazadores que nos visitaron de otros estados como Nuevo León, Coahuila, así como de Texas, después de vivir en carne propia sus momentos más intensos de adrenalina, da gusto despedirlos con una gran sonrisa en su rostro.

Convencidos de su retorno para la próxima temporada de caza; en calidad de mientras giramos la atención de los reflectores para enfocarnos en la pesca recreativa, por supuesto a todo nuestro equipo de pesca, indispensable dar una revisada rápida a nuestra caja de señuelos para identificar la reposición de estos ya deteriorados y anexar nuevos; por ejemplo vale la pena guardar un espacio para señuelos tipo “mosquitos” y de “cucharas emplumadas” ideales para dedicarle una tarde para visitar las riberas del río Bravo, donde se puede ver que la robaleta está ganado terreno en su reproducción y este año las encontramos en grandes cardúmenes, gracias a su estilo de vida, la cual desde que eclosionan permanecen juntas, viven, comen, se aparean y reproducen en masa; permanecer unidas les ofrece la ventaja de poder defenderse de los depredadores y les ha permitido evolucionar para aprender a comunicarse al grado de identificar su comida y a mantenerse alejados del peligro.

Pero como el dicho dicta, el pez por la boca muere, una vez que logran la edad adulta su instinto de alimentarse en grupo se torna su mayor enemigo, la necesidad de mayor cantidad de alimento obliga a desplazarse por mayor territorio, las manchas de peces son fáciles de identificar a la distancia y al encontrar alimento rompen con facilidad el sigilo, creando hondonadas sobre el agua que las delata ante cualquier pescador de hueso colorado y sólo basta con lanzar un par de mosquitos atados en serie dentro del rango de su excelente vista, para llamar rápidamente la atención de todo el cardumen, el cual se abalanza sobre este tipo de señuelo cayendo en el engaño con mucha facilidad.
Y por desgracia en unos cuantos minutos logras enganchar tres docenas de peces o más, antes de que las robaletas hambrientas descubran el engaño y se alejen de la zona de tiro, para lo cual ya es demasiado tarde, por desgracia su carne blanca y peso promedio de 600 gramos las convierten en un bocado muy aceptado por el paladar de cientos de pescadores de este territorio, para fortuna esta especie cuenta con una de las tazas más altas de reproducción, fertilizando millones de huevecillos en cada temporada, sus crías han logrado adaptarse en estas aguas ricas en nutrientes, lo cual les permite sobrevivir en el gran río Bravo.

Cuéntame tu historia, tu ya conoces la mía
viajesdepesca@hotmail.com