El Mañana

jueves, 27 de junio de 2019

Los Redactores
Río Revuelto Los Redactores

Axel y Fátima

28 abril, 2019

La tragedia envolvió a la ciudad el día de ayer, luego de que una familia volcara en Carretera Nacional en la curva frente a El Laguito, que conduce a la Prepa 1.

En la escena perdieron la vida el padre y la madre de dos pequeños de 6 y 7 años, siendo estos últimos quienes fueron sacados con vida de entre los fierros retorcidos.

Que un niño con su rostro ensangrentado gritara de dolor pidiendo ayuda, rompe el corazón de cualquiera.

De entre el triste escenario también se vio lo mejor de los neolaredenses, luego de que quienes observaron el percance se detuvieron a auxiliar a la familia siniestrada y entre todos ayudaron a sacar a los menores aún con vida para que fueran rápidamente trasladados al hospital.

Axel y Fátima quedaron huérfanos; para ellos todo ocurrió muy rápido, de un momento a otro la unidad quedó incrustada en un poste de concreto y se encontraban profundamente adoloridos, aún sin entender que sus padres habían dejado este mundo.

La infancia en Nuevo Laredo es muy diversa, más aún en los últimos meses con la llegada de cientos de niños africanos y que se encuentran varados en espera de que les sea resuelta su solicitud de asilo político en los Estados Unidos, junto con sus familiares.

Los niños en la ciudad a pesar de sus distintas realidades tienen en común su sonrisa y su inocencia, aunque hay que decirlo, lamentablemente no todos los niños tienen esas dos cosas.

Por un lado vemos a los niños de la mancha urbana, con acceso a educación, servicios básicos y regularmente entretenimiento en la medida de las posibilidades de sus padres, en la periferia de la ciudad vemos otro rostro distinto, pues las condiciones de rezago social impactan muchas veces que puedan disfrutar de una infancia plena.

Por citar un ejemplo, en una temporada decembrina, uno de los periodistas que redactan estas líneas se encontraba en la colonia Claudette como parte de un convivio de algunos organismos no gubernamentales con los estudiantes de la escuela primaria de aquel sector, cuando al preguntarle a un pequeño niño de 5 años qué quería para Navidad -esperando que contestara algún juguete en particular- dijo que quería unos calcetines.

Esta respuesta, quebró el corazón del reportero, pues escuchar la prioridad y necesidades de ese niño fue desgarrador, obviamente había que cumplirle ese deseo y más al niño, pues por si su respuesta no hubiera sido suficientemente desgarradora, pretendía compartir con este periodista la mitad de su sándwich.