El Mañana

domingo, 21 de abril de 2019

Edgardo Soriano
Opinión Edgardo Soriano

Bienvenido el nuevo año

6 enero, 2019

El primer domingo del año, la primera columna del 2019, agradezco a mis fieles lectores que me han seguido en esta aventura de expresarme públicamente, agradezco infinitamente a las personas que me envían correos alentándome a seguir con esta bonita costumbre de escribir para ustedes, muchas gracias también por seguirme en mi muro de Facebook; comenzaré por dar una reseña del año pasado, año que me dejó muchas experiencias buenas y malas, divinas y horrendas, sentimientos encontrados y otros provocados por mis decisiones, como seres vivos lo más importante es conservar la especie, defender la estirpe, reconocer a la familia; como humanos el sentimiento de apego, la necesidad de protección, el círculo familiar como centro de un todo nos da esa sensación de pertenencia y sobretodo de afecto; es por eso que el desprendimiento de un ser querido relacionado directamente es un dolor muy grande para la familia, este diciembre pasado nos tocó despedir a Don Armando el jefe familiar, el macho alfa, el Sr. Armando Soriano, se nos adelantó en ese viaje que algún día todos vamos a emprender tarde o temprano, y, por este medio quiero agradecer a toda la gente que nos acompañó en ese momento tan triste y doloroso que vivimos, mi padre fue una persona protectora y proveedora, jamás nos faltó un pan en la mesa, un techo donde vivir, ni un regaño para hacernos unos hijos, hermanos, padres y amigos de bien; su prioridad era el bienestar de su familia, y de toda la gente que él apreciaba; descanse en paz Don Armando Soriano. El año 2018 fué para la arquitectura un año de contradicciones y de crecimiento ambiguo, por una parte, los “millenials” haciendo presencia cada vez más fuerte, demandando viviendas personales, para “solteros”, y por otra parte el crecimiento desmedido de los fraccionamientos con la manera tradicional de construcción “familiar”, la construcción personalizada se expresa en los nuevos edificios que permiten en poco espacio “satisfacer” las necesidades de habitación, se ha atosigado mucho en la reducción del espacio para generar mayores ingresos a las constructoras, lo mismo sucede en los fraccionamientos que, hacen una serie de casas sin carácter ni estilo y las venden como un producto más para adquirir, en mi opinión como arquitecto, una residencia se tiene que convertir en un hogar, donde puedas disfrutar tu espacio, porque es tu refugio y área de reposo, donde se encuentra lo más importante para un ser humano que es la familia, y en ambos casos es el patrimonio. A mi parecer se ha perdido por mucho el concepto personalizado para la vivienda, esto es debido al aumento constante y creciente de la demanda de las mismas, además es un crimen construir esas casas tan reducidas con recámaras donde muy apenas cabe una cama y un closet, tan bajitas que parece que si mides más de 1.80 no vas a entrar, y como arquitecto me da pena que haya acuerdos y estatutos que permitan ese tipo de medidas tan reducidas para las casas, que nosotros mismos hayamos permitido que llegaran a autorizar dichos convenios, ahora que el nuevo gobierno está en un proceso de transición y evolución debemos exigir que se realice una revisión en cuanto a las medidas mínimas para construir una vivienda en México, no es posible que llegues a tu casa y puedas escuchar los pleitos de los vecinos, o simplemente que tengan hijos pequeños y escucharlos llorar desde tu propia casa, no es posible que tengas un cuarto tan reducido que sientas que estas en una celda, en lugar de sentirte cómodo y seguro en lo que se supone que es tu morada. Les dejo eso de tarea mis queridos lectores, esperando que sus resoluciones de año nuevo las cumplan y que este año que viene sea de prosperidad, que haya mucha salud y sobretodo mucha alegría, son mis mejores deseos para este 2019, FELIZ AÑO NUEVO.