El Mañana

miércoles, 26 de febrero de 2020

Oscar Leal
Aventuras del Mantarraya Oscar Leal

Cabalgata en Mis Potrillos

28 noviembre, 2019

En esta ocasión nuestro espíritu aventurero nos transporta a la sierra brava de Nuevo León, justo entre Sabinas y Ciénega de Flores; después de abandonar la cinta asfáltica y recorrer 15 kilómetros de terracería ingresamos en el Rancho Mis Potrillos.
Una meseta central forrada de arboledas es engalanada por un cuarteto de encinos, árboles centenarios con un altura que rebasa los 20 metros y sus amplios troncos que ofrecen una sombra impresionante; a sus espaldas las caballerizas, corrales vacunos y su modesta casona construida a base de arquitectura rústica con ladrillo rojo y piedra laja, refleja un tono modesto y campirano que te hace sentir como en casa.
Hacia la parte sur, de fondo la sierra nos impresiona con su altura, pintando el mejor de los cuadros. A pleno mediodía tras ensillar los caballos, más de una docena de cabalgantes, una tercia de cuatrimotos y cinco camionetas con mujeres y niños, rompemos filas para ir al paraje de “La Ruta del Chile”, ubicado en la sierra.
El camino rústico y empedrado inicia atravesando praderas que nos dejan observar la fauna de la región, un par de venadas y jabalíes antes de cruzar el primer riachuelo; conforme inicia el acenso los caballos reducen el paso, lo cual nos deja ver paisajes con vegetación tupida, árboles cada vez más grandes y piedras de río de tamaño impresionante sobre el camino, gracias a las lluvias torrenciales, las cuales se han encargado por décadas de erosionar poco a poco los caminos.
Tras una hora de recorrido atravesamos el venero principal de donde vemos brotar aguas cristalinas de una grieta del cerro, agua que como fuente de vida reverdece todo a su alrededor; después de cinco kilómetros, por fin llegamos a la meseta ingresando a pie en la ruta.
Esto abre una pauta para reconfortar a los caballos por el esfuerzo físico y aprovechar para disfrutar de la vista privilegiada que te ofrece la altura de la sierra brava; con una temperatura húmeda de siete grados y la corriente ascendente del viento, nos ofrece una inyección de oxigeno realmente puro. Sin ganas de abandonar este paraíso, iniciamos el lento descenso el cual terminamos justo a tiempo antes de que el sol se ocultara; en la parte central de la arboleda ya nos esperaba una gran fogata donde un par de cabritos reposaban a fuego lento en busca de lograr el mejor punto de cocción; aprovechando la luz del fuego armamos nuestras casas de campaña aprovechando toda la circunferencia de la fogata.
Ya con la noche encima, la temperatura logró descender hasta los cuatro grados, pero el calor humano de los presentes, empoderados por las atenciones de Jesús, José y Arturo Quiroga como excelentes anfitriones, lograron disipar la onda gélida.
A través de estas líneas deseo transmitir un sincero agradecimiento por nutrir nuestros espíritus con tantos buenos paisajes y momentos vividos en esa extraordinaria cabalgata sobre la sierra regiomontana.
Cuéntame tu historia, tú ya conoces la mía.
viajesdepesca@hotmail.com

Aventuras del Mantarraya Oscar Leal

Predesove