El Mañana de Nuevo Laredo

Álvaro Morales

Sentir Cívico

Álvaro Morales

14 junio, 2020

Cabeza de Vaca, el dueño de la justicia



La justicia en Tamaulipas tiene dueño, es corrupta, inclemente con los adversarios políticos y laxa con los verdaderos delincuentes. Su dueño es el Gobernador, Cabeza de Vaca, que desde la capital dispone quién será el siguiente en la lista para ser procesado.

Las irregularidades abundan, detenidos en un punto, trasladados por avión a Ciudad Victoria, incomunicados. Delitos fabricados, testigos falsos, comprados, amenazados. Procedimientos ilegales, jueces presionados, linchamiento mediático. Eso sólo es parte de lo que abunda en los procesos cuando el Gobernador decide “empapelar” a alguien.

Acaba de ocurrir con la licenciada Susana Prieto Terrazas en Matamoros. Activista por los derechos obreros, hoy prisionera política del gobierno de Tamaulipas. El modus operandi se repitió, como pasó con todos los que ya han estado en esos zapatos, algunos ya libres otros aún prisioneros.
Primero las autoridades llegan por ella para “asegurarla”, después la orden judicial que llegó minutos después. Se la llevan, pero no la presentan en Matamoros, donde debería, sino que la vuelan a Ciudad Victoria, desprotegida. Los delitos fabricados, su verdadero delito: ponerse en contra de Francisco García.

Así, el Gobernador ha dejado en claro que la justicia es de él y su peso caerá contra sus opositores. Lo dejó en claro desde hace algunos años, cuando para legitimar su autoridad y atemorizar a sus adversarios comenzó a abrir carpetas de investigación o “empapelar”. Cayeron en San Fernando, en Hidalgo, en Matamoros, en Nuevo Laredo y hasta Eugenio Hernández. Pero no paró, se dio cuenta que el poder lo tenía mediante el miedo y su más fuerte herramienta era la impartición de justicia.

Su poder en el poder judicial es sorprendente. Si un juez no toma una decisión que favorezca sus designios es castigado o enviado al olvido. Pero los premia también, como al Magistrado Presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas a quien le darán a su hijo una notaría.

El dueño de la justicia debiera ser la legalidad, la imparcialidad, el derecho, la verdad, no el Gobernador. La justicia en Tamaulipas carece de garantías y nada en pantanos de corrupción y tiranía.

¿Seguimos ciegos y sordos ante esto? ¿Es tanta nuestra frialdad como seres humanos que preferimos no darnos por enterados de lo que acontece? Familias enteras sufren, de verdad, se rompen ante el suplicio de la prisión siendo inocentes. ¿Y qué hacemos? Los medios guardan silencio, señalan, reciben su dinero y vuelven a callar. Nos indignarnos porque el Presidente reparte abrazos en tiempos de Covid-19 mientras aquí justificamos que el Gobernador meta a inocentes a prisión. ¿Qué nos pasa?

No debemos seguir indolentes. Es menester indignarse, no hacer sería ir contra natura. Es urgente ofenderse ante lo que hace este personaje. Es necesario levantar la voz. Nos estamos tardando ya en hacer algo como un Movimiento Anti Cabeza (MAC) o como le quieran llamar. Nos estamos tardando en reaccionar. Porque el silencio no nos pone a salvo, sólo nos consume calladamente.

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