El Mañana de Nuevo Laredo

Mauricio Belloc

Selva urbana

Mauricio Belloc

12 julio, 2020

Cabeza enfermo… mental



El tipo de Reynosa está mal de salud, pero no por el Covid-19 que se supone contrajo, sino que está enfermo de algo más allá que odio, hacia la familia Canturosas Villarreal.
Cabeza ha perdido la ídem, el guía de Tamaulipas debería estar atendiendo a cabalidad todo lo del coronavirus, convirtiéndolo en su sano reto personal, en una lucha de Estado, para salvar a su pueblo, a su población, a toda la entidad, ¡pero no!
Pudiera ser reconocido nacional e internacionalmente como el funcionario número uno en ese sentido y en materia de salud pública en general, mas ¡no!
Él está concentrado y distraído en una sola cosa, meter a la cárcel o hacerle un daño mayor -si es posible- a Carlos Enrique Canturosas Villarreal y a los suyos.
Si por él fuera, como en el lejano oeste, ya le hubiera puestos al menos dos muescas más a las cachas de sus revólveres, estas últimas marcas en sus empuñaduras, estarían dedicadas a Carlos Enrique y a Carmen Lilia.
El Covid-19 no le importa, ni siquiera el que trae emponzoñándole las entrañas y la cabeza, lo único que vale ahora, es la tirria, el odio, la inquina, la aversión que le producen los Canturosas.

EL COVID-19 DESAPARECERÁ
El coronavirus va a desaparecer de su persona, los Canturosas no, nunca, mientras él viva.
Es su fijación, la lleva madurando casi cinco años, la tiene acogida en su interior enfermo, en su cerebro obtuso, no hay otra meta, no existe otra idea, no pasa otro pensamiento por su mente.
Ya ni el dinero amasado le atrae, uno pudiera imaginarlo como en las historietas cómicas de Rico Mc Pato, en traje de baño, gafas oscuras, toalla al cuello, salvavidas rodeándole la cintura, patito amarillo flotante y caminando en sandalias hacia su alberca de dinero, adentro de la bóveda infranqueable que se mandó construir en su mansión, para echarse clavados en los billetes o abanicándose con ellos.
Pero no, como Cerebro (Pinky sería su hermano “El Mayelo” o César “El Truco” Verástegui), todas las mañanas, se levanta viendo cómo es que les va a fastidiar la vida a los Canturosas.
El goberladrón de ustedes podría si lo desea, convertirse verdaderamente en un ejemplo nacional y no tener que andar comprando dizque reconocimientos mercenarios, para ser llamado el mejor o entre los cinco más ejemplares ejecutivos estatales.

SE MORIRÁ CON ELLOS
Pero no, el tipo está grave, enfermo de odio, invadido, corroído, los Canturosas se han convertido en su peor cáncer, hasta que no muera, vivirá con ellos clavados en su cabeza ¿o también después de fenecido?
En lugar de estar solucionando el problema de severa carencia en materia de salud, el “mejor gobernador de México” no tiene otra mira más que aquel clan de Nuevo Laredo.
Tamaulipas severamente indefenso ante el mortal contagio del coronavirus, no hay camas suficientes en la medicina pública, los hospitales ya están saturados de pacientes positivos, no hay medicamentos (renunció a la compra consolidada de medicinas, equipos, tecnología y demás insumos que proponía el gobierno federal, para él solito, para así por su cuenta hacer pingües compras y birlarse cientos o quizá miles de millones de pesos).
Tiene a toda la medicina pública protestándole, lo mismo en Tampico que en El Mante, en Ciudad Victoria, que en Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, ni se diga Altamira y Madero, nada de dejar pasar a Río Bravo y a San Fernando.

SOLOS, LOS HÉROES DE BLANCO
La gente de la bata blanca trabajando bajo protesta, por hacerlo en condiciones de sumo peligro, expuestos no sólo al letal coronavirus, sino a la también mortal Hepatitis C, a los no menos fatales HIV-Sida, pero también al dengue y a la tuberculosis, sarampión, papiloma humano, varicela, paperas, malaria, rubéola, escarlatina, chikungunya, zika, encefalitis del Nilo occidental, tosferina, meningitis y todo un rosario de males.
Estamos en el más alto peligro en la historia de Tamaulipas en materia de salud y mucho se debe a que deliberadamente el goberladrón de la entidad tiene abandonada a la medicina pública, no se entiende su pasividad, sus fines aviesos sólo él los conoce.
La falta de personal, está matando a médicos y enfermeras con horarios maratónicos y en condiciones demasiado adversas, sin herramientas -no digamos armas, porque armas sólo él las maneja-, siempre estos héroes expuestos a los peligros impensables para quienes no somos facultativos de ese tema.
¡Y sin base!, sin plazas laborales seguras, sólo mediante contratos de meses, como meritorios o provisionales, cuando que literalmente están dejando la vida en esos pasillos infestados, en esos infectados sitios, llenos de toda clase de virus, de malditos patógenos que como nunca antes, ahora son más lesivos.
Camilleros, técnicos radiólogos, afanadores, lavanderos, personal de mantenimiento y administrativo, también van entre las víctimas.
Pero es mayor su empeño de darle fresco bote a Carlos Enrique Canturosas Villarreal, de perjudicar las aspiraciones de Carmen Lilia.
No hay médicos ni enfermeras suficientes, no hay ni progenitora venida del gobierno estatal, pero él no tiene otra idea más que una.
“¿Qué vamos a hacer esta noche?”, le pregunta el nefasto Mayelo o el no menos dañino de “El Truco” (imagínense la calidad de un tipo que tiene un apodo sinónimo de tramposo, de ardid, de mañoso, de chueco, de treta, de fullería), a lo cual el cabeza grande les contesta invariablemente: “Lo mismo que hacemos todas las noches, ¡tratar de joder a los Canturosas!”.
Feliz domingo estimados lectores.

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