El Mañana

martes, 12 de noviembre de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

Cabildo desprecia el agua de Comapa

18 octubre, 2019

Una jarra de vidrio pondría en duda a cualquiera el origen
del agua que se ingiere en las sesiones ordinarias del Republicano Ayuntamiento
de Nuevo Laredo, pues las botellitas, éstas y aun sin marca o etiquetas, dan
cuenta que para su consumo personal el Cabildo desprecia el agua de Comapa.

Pues desde el mismo alcalde, regidores, síndicos, todos
juntos por lo que se ve en sus sesiones, están como temerosos con el agua
local, al rechazarla, al no consumir lo que se supone supervisan ellos, lo que
se prepara aquí en casa.

No es por demás recordar que hace algunas décadas el Sistema
de Agua y Saneamiento (SAS) era el proveedor de agua potable en Nuevo Laredo;
su trabajo y supervisión eran la constante para mantener idóneas, casi
perfectas las instalaciones, así como cumplir con ese mantenimiento necesario,
con insumos de calidad evitando al máximo tanto desgastes económicos, como
interrupciones del servicio de agua.

El tendido de líneas para la distribución de agua a los
hogares, la colocación de tubería especial y de la mejor calidad de la época
daban cuenta de ese interés, esas ganas de hacer las cosas excelentemente bien
para beneficio de la población en general.

Para lo mismo se contaba con personal capacitado, con muchos
años de experiencia, empeñados, dedicados, llenos de esa vocación de servir a
su comunidad sin importar que su trabajo fuera extenuante, en ocasiones
complicado o arriesgado con tal de brindarle a sus familias, a su ciudadanía
esa mejora en calidad del agua.

Sin duda alguna que cualquier trabajador del SAS, tomaba
agua de la misma llave para dar cuenta, confirmar que efectivamente ese líquido
era apto para el uso o consumo humano, producto de su esfuerzo y seriedad en el
desempeño de su encomienda.

Remarcar que Nuevo Laredo contaba con una de las mejores
plantas potabilizadoras de agua del norte de la república, entonces la
capacitación, el trabajo en grupo era completo, esa responsabilidad no era
interrumpida por conflictos laborales ni mucho menos políticos.

La gente consumía su agua sin ningún problema, sin ningún
tipo de temor de que ésta llegara a los hogares, a los comercios, escuelas u
hospitales con mala calidad, olores o con esa turbidez que diera constancia de
una pésima supervisión, en consecuencia, marcadas deficiencias en su tratado o
purificación.

Pero desde que la Comapa (Comisión Municipal de Agua Potable
y Alcantarillado) se creó para hacerse cargo de las labores del SAS (Sistema de
Agua y Saneamiento) surgió un fenómeno por la mayoría de la ciudadanía
percibido, como es y ha sido esa demasiada politización en dicho organismo.

Por lo mismo las administraciones municipales tan sólo la
han utilizado para darle enfoque principalmente a su próximo candidato a
alcalde, afín a su ideología política; agregar que tanto sus finanzas como el
enroque o contratación de personal no tienen tanta transparencia, pues las
primeras se tienen que solicitar, y las segundas siguen siendo la costumbre el
recomendado, afiliado o simpatizante político o familiar directo de empleado.

Quizás sea por todo esto que en Nuevo Laredo semana tras
semana y en todo el año el “coctel” que le presenta Comapa a la ciudadanía son
desde fugas del vital líquido, hundimientos del pavimento, brotes de aguas
negras, interrupciones por fallas en sus sistemas de distribución en sus
plantas tratadoras, entre otros muchos problemas más.

Quizás sea por todo esto que en Nuevo Laredo se sufre de
constantes aumentos en los recibos por el suministro del agua, pero que nunca
la Comapa es recíproca, que actúe a favor del consumidor con descuentos por sus
constantes suspensiones.

Quizás sea por todo esto que en Nuevo Laredo su Cabildo
entero no confía en el agua que la Comapa envía a la ciudadanía, dándole ellos
mismos la espalda, no consumiéndola, al constatar ese rechazo en plenas
sesiones.

No es creíble que la Comapa de Nuevo Laredo no cuente con
los suficientes recursos económicos para ya modernizar, implementar un programa
para iniciar desde cero con esa actualización gradual, que implique desde sus
propias plantas, el tratamiento hasta los elementos del traslado final del
agua.

Pues para lograr esto, el primer plan sería, el dejar de
contratar o mantener personal de planta y nómina, así darle paso a infinidad de
graduados, técnicos, laboratoristas e ingenieros independientes para llevar a
cabo las tareas técnicas que implique desde el mantenimiento, hasta el
procesamiento del agua, así ser esa fuente de trabajo e ingreso para los nuevos
profesionistas egresados de los centros escolares de Nuevo Laredo.

Reducir el fuerte del personal, identificar aquellos que
hacen labor mínima, absorbiendo o fusionando departamentos para el saneamiento
de la nómina correspondiente, mantener en ésta sólo personal de confianza como
supervisores, en consecuencia, incrementar y mantener el ingreso para
destinarlo a esa ya modernidad necesaria.

Causa extrañeza que nadie, absolutamente nadie renuncie como
funcionario de primer nivel, ni como empleado de la Comisión Municipal de Agua
Potable y Alcantarillado (Comapa) de Nuevo Laredo aun y bajo toda la presión,
bajo todos los señalamientos y quejas que el empresario, ciudadano, comerciante
le hace directamente y a través de los distintos medios de comunicación.

O que, por negligencias, por esos constantes cortes del
suministro del agua, de esa interrupción que daña a la mayoría de la
ciudadanía, no se tenga esa vergüenza, esa valentía de reconocer esa falta de
capacidad para afrontar o corregir esas fallas, y le brinde ese espacio a otro
con más ganas e ideas de hacer diferente las cosas.

Ojalá que algún día la Comapa ya no sea municipal, quizá ese
sea el principal problema de como se le tiene, como se mantiene, lograr así,
que ya deje de ser para muchos esa “comodidad” laboral al cambiarle ya
estructural, logística y administrativamente toda su operatividad.

Obtener con esto, una mejor
imagen en todas sus vertientes, ganarse esa necesaria credibilidad, lograr que
el propio Cabildo ahora sí y ante la mirada de la ciudadanía entera, consuma
con toda confianza y sin ningún temor o duda alguna de esa “nueva” agua.