El Mañana de Nuevo Laredo

Adolfo Mondragón

Cosas de mi pueblo y del otro lado

Adolfo Mondragón

20 junio, 2020

‘Cada quien su jale’



Esta expresión la usa frecuentemente Don Jesús Franco García y tiene un gran contenido, es una manera de respetar opiniones diferentes, otra forma de pensar y actuar y sobre todo el derecho a disentir, así que “cada quien su jale”. Con base en esta aseveración me gustaría comentar lo que está sucediendo principalmente en las redes, ante la imposibilidad de hacerlo personalmente ya sea en el café, en el trabajo o en la reunión. Las redes se han convertido en el espacio predilecto para comentar. Lo preocupante, para mí, es que la diferencia de opiniones respecto al presidente López Obrador, llena un importante espacio de estos comentarios, algunos a favor, otros en contra.
Todos tenemos absoluta libertad de expresar lo que pensamos y sentimos, en eso estoy absolutamente de acuerdo, lo que me parece que no está bien, es el hecho de recurrir a la ofensa, la diatriba, las burlas, la majadería y la falta de respeto a la investidura presidencial; están en su derecho de disentir, pero eso no le otorga el derecho de difamar. Recuerden que más de 30 millones de ciudadanos lo eligieron libremente, todos tuvimos la oportunidad, en las urnas, de expresar nuestra preferencia. En democracia, ganan las mayorías. Finalmente, todos merecemos el mismo respeto, “cada quien su jale”.
Cuando, hace poco, el Presidente propuso que se adelantara la votación para revocar el mandato y que, si la gente no lo quería, él se iría inmediatamente, pues no puede gobernar a un pueblo que no lo quiera. En esa ocasión, los conservadores, como los llama él, los derechistas, como los llaman otros, se opusieron categóricamente a la idea; sin embargo, ahora salen en sus lujosos autos a exigir que se vaya. ¿Quién los entiende? Aun así, tendrán la oportunidad nuevamente en las urnas de revocar ese mandato cuando se someta al escrutinio nacional, disponen de suficiente tiempo para organizarse y recuperar al país, como ellos dicen.
En lo personal, no creo que con la interminable lista de majaderías y ofensas que lanzan en redes, vayan a conseguir los apoyos que requieren; cuando el tono de la voz sube, es que los argumentos escasean, cuando se recurre a la ofensa es porque carecen de razones. Las benditas redes son un espacio ideal para argumentar y convencer, sobre todo en este periodo de confinamiento en el que tenemos todo el tiempo del mundo para consultarlas. De alguna manera, ahora estamos atados a ellas. Considero que los acontecimientos cotidianos, como las conferencias “mañaneras”, las entrevistas en giras, etcétera, nos dan datos e información para hacer un análisis concienzudo y objetivo, eliminando el prejuicio y los intereses personales o de grupo. Pensando sólo en México.
“Por el bien de todos, primero los pobres”. Esta frase encierra mucho del pensamiento y acción de la Cuarta Transformación. Recordemos que la creciente pobreza y pauperización de las clases más marginadas, eran tierra fértil para la violencia, la desobediencia, la necesidad genera inconformidad y es foco donde se producen los jóvenes, que, ante la falta de oportunidades, se convierten en carne de cañón para la delincuencia organizada y se podría gestar un movimiento que a nadie nos conviene ni gustaría. Las revoluciones las hace el hambre, no el intelecto. En la medida que se atempera esta situación, los ánimos se enfrían y entonces, sólo entonces, se puede ejercer acciones que los enseñen a vivir de otra manera, pero “primero es comer que ser cristiano”.
No hace mucho tiempo, en exclusivos sectores de San Pedro y otros lugares de Monterrey, se dieron saqueos a casas habitación, por pobladores que bajaban de los cerros y arrasaban con lo que podían, si la situación de hambre no cambia, estos actos se pueden generalizar, por eso cuando se atiende a los pobres, se atiende también a los ricos. No es válido el argumento de que es pobre el que quiere, que oportunidades hay para todos, que la escuela es gratuita, etcétera. Ninguno de estos argumentos tiene validez, son falacias, la realidad es otra y hay que conocer esas comunidades marginadas para entenderlos, desde arriba y a la lejanía, otra es la perspectiva de una realidad lacerante y ofensiva por inhumana.
“Cada quien su jale” vale, pero vamos respetándonos, a estas alturas nadie va a cambiar a nadie, todos tenemos muy clara y fija nuestra postura, las ideas y conceptos perfectamente cimentados, por la razón que sea, hay quienes están inconformes porque perdieron privilegios y canonjías, oportunidades de enriquecimiento, etcétera, otros la verdad no me lo explico, tal vez apoyando a los derechistas se sientan, que ya por eso, pertenecen a ese exclusivo grupo social, aunque vivan en casas de Infonavit. En fin, “cada quien su jale”.
Gracias por la deferencia de su atención, le deseo un espléndido fin de semana en familia, disfrute del confinamiento, es otra forma que desconocíamos de vivir la vida. Y emulando nuevamente a Don Jesús Franco “como alguien dijo por ahí… esto se acabó”.

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