El Mañana

lunes, 19 de agosto de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

Candidatas y candidatos a diputados, ¡corte!

24 mayo, 2019

Cierto es que la mayoría de esos personajes políticos que anduvieron en campaña, no contaron con esa necesaria credibilidad, por lo mismo a muchos de esos ciudadanos en edad de votar, les dará igual quién gane, al quedar más que claro que esos participantes les leyeron la misma historia, le prepararon el mismo argumento, el mismo escenario, utilizaron los mismos diálogos, sí con mucha publicidad, pero con muy poco éxito; ante esta adivinada “película política” y por su similar actuación, ya no queda más que gritarle a esos candidatos y candidatas a diputados, ¡corte!

No es por demás recordar que localmente en las campañas políticas de otras décadas, sobre todo de los años sesentas y setentas, el candidato estaba más que arraigado al populismo, en consecuencia, surgía ese obligado acercamiento hacia la gente, fenómeno que se convertía en automático en brindarle no tan sólo su imagen, sino por igual esa necesidad de reconocimiento como político tal.

Por supuesto que tanto los mecanismos como las mismas herramientas para transmitirse a la gente, eran principalmente los medios de comunicación en sus diversos formatos; y como una forma de penetrar más fuerte, se utilizaba aparte del pegoteo, infinidad de elementos visibles y tangibles con imágenes alusivas a su persona, a ese pretendido cargo público.

Claro, era lo que en la misma época se podía acceder, al no existir mucha tecnología, al no tenerse a la mano mejores o distintos formatos, por eso es que todos los que competían por un puesto, coincidían, se agenciaban, dependían de lo mismo al no haber más, al no haber de otra manera.

Entonces el acudir a las colonias, casa por casa, a los negocios, grandes empresas o maquiladoras, la gente, los trabajadores, los mismos propietarios de negocios o empresarios ya hasta adivinaban lo que en su visita el siguiente candidato iba a decir, prometer, incluso se apreciaba que se actuaba igual, todo, hasta su forma de hablar y caminar.

Y la respuesta de la gente, de la ciudadanía por supuesto que no era precisamente para escucharlos, apoyarlos, pues en su mayoría tan sólo querían participar de esa gratuita rifa de regalos, bingo, lotería, camisa estampada, gorra, incluso de esa mochila llena de productos alusivos al candidato.

La ciudadanía sí pedía, solicitaba esto o lo otro, esa mejora, pero sabía de antemano que tan sólo era un desahogo, para muchos tan sólo una pantomima para momentáneamente engrandecer al candidato, cosa que sabían, ya que con uno y con otro en sus visitas y recorrido, las mismas historias, promesas llenas de fotografías entre unos y otros se repetían.

Ese era el panorama de hace cuarenta o más años en tiempos de elecciones de cualquier cargo en Nuevo Laredo, era algo repetitivo, ya adivinado por el pueblo, por lo mismo, acostumbrado a ese ir y venir, a ese apapacho, a ese compromiso, aunque no se cumpliera, a ese cuadro, a esas estrategias por sus organizadores tan bien armado.

Es una lástima que ningún partido político ya en esta época moderna y al menos para beneficio de sus propias campañas, candidatos, cargos de elección, en este caso a diputados locales, algunos de éstos con tantos años de participar y de otros más nuevos, hayan demostrado ese algo más novedoso.

Así presentarle al ciudadano una plataforma diferente, moderna, más actual a la época, así sorprender, estimular con noveles acciones a esas nuevas generaciones de votantes con eso con que se identifiquen, con su forma de pensar, de actuar.

Más sorprendente ha sido, que esos propios candidatos y candidatas, muchos de ellos profesionistas, empresarios jóvenes con una visión más allá de esta frontera, no hayan tenido o contado con el ánimo suficiente para haber generado en esa su campaña política, otros estándares, llenarla así de modernidad y cosas más completas y diferentes extraídas de su propio imaginario.

A falta de esto, pareciera toda esa pasividad como un claro espejo de lo que seguramente pretenderán llevar y de ganar a su nuevo compromiso, a su nuevo trabajo, pues no es suficiente el desgastarse tanto y todos los días, si el objetivo común es tan sólo lograr el triunfo, sin realmente ser un buen triunfador.

Quizás sea por eso que al menos esta campaña a diputados locales, no haya tenido ese brillo, esa penetración entre la gente, entre la ciudadanía votante, al no percibir nada atractivo, nada novedoso, ni mucho menos nada firme en cuanto a propuestas se refiere.

Quizás sea por eso que al menos esta campaña a diputados locales, no haya logrado tan siquiera el que unos de otros se distinguieran, se destacaran, al marcarse, al señalarse a ese o esa candidata como la buena, la que contaba con más carisma, con más credibilidad, con más arraigo entre la gente.

Quizás sea por eso que al menos esta campaña a diputados locales, no haya transmitido esa tan necesaria y anunciada contienda electoral, en donde unos de otros se distinguen con sus propuestas, en donde la gente escuche y opine, comente, que logre pues levantar el ánimo a través del comentario.

Los pilares de cada partido brillaron por su ausencia, sus dirigentes, sus líderes parecían ajenos a dicho momento político, al verse que los candidatos navegaban solos, sin rumbo ideológico, sin ese al que consideran su partido, por el que fueron convocados, por los que deberían ser apoyados.

Esa uniformidad en esta campaña, esa clara y similar entonación política ha sido algo más que hiriente para el respetable ciudadano, lo que ha generado que el pueblo en verdad dude de que el espectáculo que se dio y con los personajes que se dio, sean todos en verdad de ínfima calidad.

Entonces y por culpa de esa falta de variedad en esta campaña política, de sus propios protagonistas, de esos excelsos actores llamados candidatos, no se provocó ni un sentimiento de emoción y sobresalto entre la audiencia; pero eso sí, su actuación logró entre muchos esa marcada monotonía, en consecuencia, de estos protagonistas esa completa aburrición, ese desgastante cansancio.