El Mañana

sábado, 20 de abril de 2019

Laura García
En el G7 Laura García

Capitana Marvel

10 marzo, 2019

Uno de los atributos más trascendentes e influyentes del cine en un espectador es su capacidad para impulsar el poder de su imaginación para ponerse en el lugar de otros, imaginar lo que es ser otra persona en otras circunstancias, e incluso sembrar en el fondo la aspiración de convertirse en un ideal de persona.

Las películas de superhéroes, al igual que cualquier otra de fantasía, esconden entre sus historias con elementos inverosímiles e irreales un profundo anhelo humano de superación de uno mismo.

Los superhéroes, como su nombre casi lo dice, representan el deseo humano de alcanzar un nivel moral superior, representan los ideales de sacrificio y fuerza que la humanidad cree necesitar para ser salvada de los males que lo afligen.

El poder de nuestra imaginación nos ha permitido por muchos años aspirar a estos ideales sin sentir la necesidad de encajar con los aspectos superficiales que caracterizan físicamente a los protagonistas de estas historias.

Es decir, no hay impedimento en la imaginación de una niña de 12 años que la detenga de pensar que puede ser como Batman, sin embargo, sólo hace falta un poco de contacto con la realidad para que se dé cuenta que no puede serlo.

De ahí viene la gran importancia que se le da en los últimos tiempos a la representación. Sentirse representado es una forma de sentir que no sólo vemos el cine, sino que el cine nos ve.

“Capitana Marvel” (CaptainMarvel, Dir. Anna Boden/RyanFleck, 2019), siguiendo aun todas las fórmulas que vienen con el paquete de ser parte del universo Marvel, es una de los mejores ejemplos de lo que debe ser un perfecto balance entre representación e idealización que nos ha dado el cine comercial en los últimos años.

Situada en la década de los 90’s, la historia se centra en Carol Danvers (Brie Larson) una ex piloto que obtiene poderes extraordinarios cuando la Tierra se ve atrapada en medio de una guerra entre dos razas alienígenas.

Aunque no es la primera adaptación de una heroína femenina de Marvel (la primera fue “Elektra” en 2005) sí es la mejor lograda; y al igual que la última adaptación de la heroína propia de sus competidores de DC “La Mujer Maravilla” (2017), es gracias al involucramiento de mujeres en los principales aspectos de la misma.

Lo que hay que destacar primeramente es el guión, dotado de la cantidad de humor y absurdez que se espera encontrar en una película de Marvel, la acción apropiada de una película de superhéroes, pero sobre todo una perspectiva genuina y real de lo que significa ser una mujer en cualquier universo.

Quienes lo escribieron entendieron que no se trataba simplemente de retratar un superhéroe con senos, llenarlo de características de personalidad masculinas adornadas superficialmente de femineidad.

Lo que hace tan interesantes a los superhéroes son sus conflictos y luchas internas, como seres humanos.

Lo que los hace emocionantes son sus superpoderes, lo que hace que nos mantengan fascinados son sus aspectos humanos y ordinarios. La protagonista de esta historia antes de ser una heroína interplanetaria, es una mujer enfrentándose al mundo de la misma manera que todas, a los mismos enemigos invisibles que todas las mujeres a lo largo de la historia.

Y estas luchas son representadas como crecimiento personal, nunca giran alrededor de su necesidad afectiva o su relación con alguien, no hay ningún aspecto romántico que influya en su historia.

Eso es uno de los principales aspectos que la hacen real y genuina, porque al igual que todos los seres humanos, una mujer es primero ella misma y después es madre, esposa, amiga, etc.

La personalidad de la protagonista estó también perfectamente definida; no es una mujer extrovertida, es una mujer a quien la invaden emociones fuertes que siempre está tratando de controlar.

Lo cual hace contraste con las personalidades del resto de los personajes secundarios, principalmente Nick Fury (Samuel L. Jackson), cuya personalidad contrasta tanto con el de la protagonista que nos regalan un dúo magnífico.

Al estar ambientada en la década de los noventa, tiene por garantía encender la chispa nostálgica que hay en todos nosotros por la cultura de la infancia de muchos, además de un delicioso soundtrack que nos trae de vuelta al ‘grunge’.
Es una película entretenida, emocionante e inspiradora.

Todo lo que una película de superhéroes debe ser. Es una película que me habría gustado ver cuando tenía 12 años; una película que me habría hecho saber que tal vez nunca podría llegar a ser como Batman o Superman, pero tampoco tengo que serlo.

Que hay algo excepcionalmente gratificante en ser quien se es.

En el G7 Laura García

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