El Mañana

sábado, 20 de abril de 2019

Padre Leonardo López Guajardo
Compartiendo Opiniones Padre Leonardo López Guajardo

Caravanas

3 abril, 2019

Desde el año pasado, ha sido una noticia recurrente en los periódicos y en los noticieros: el imparable éxodo de países, principalmente centroamericanos, que huyen de la pobreza y de la violencia de sus países, y buscan la solución para sus vidas, buscando llegar a los Estados Unidos (cuya postura es ampliamente conocida con respecto a los migrantes latinoamericanos), o bien, establecerse en algún punto del país.

Las ciudades fronterizas han visto con preocupación este fenómeno, y, aunque las posturas se dividen en su favor y en su contra, sigue siendo necesaria una postura que, sin dejar de ser legal, no pierda las características humanitarias que dignifican a la sociedad.

Nuevo Laredo no se ha liberado de este fenómeno migratorio, del que, a pesar de no haber sido tan fuerte como se esperaba en esta ciudad, las distintas instituciones que los protegen, se encuentran saturados, por un lado, pero se han sentido fuertemente apoyadas por la comunidad. Sin embargo, sus necesidades siguen siendo apremiantes.

El pasado miércoles, el Papa nos recordaba:

“El pan que pedimos al Señor en la oración es el mismo que un día nos acusará. Nos reprochará la poca costumbre de partirlo con los que nos rodean, la poca costumbre de compartirlo. Era un pan regalado a la humanidad y, en cambio, solamente lo han comido algunos: el amor no puede soportarlo. Nuestro amor no puede soportarlo; y tampoco el amor de Dios puede soportar este egoísmo de no compartir el pan.

“Una vez había una gran multitud ante Jesús; era gente que tenía hambre. Jesús preguntó si alguien tenía algo, y sólo se encontró un niño dispuesto a compartir lo que tenía: cinco panes y dos peces. Jesús multiplicó ese gesto generoso (cf. Juan 6, 9). Ese niño había entendido la lección del Padre Nuestro: que los alimentos no son propiedad privada —metámonos esto en la cabeza: la comida no es propiedad privada—, sino providencia que debe compartirse, con la gracia de Dios.

“El verdadero milagro realizado por Jesús ese día no es tanto la multiplicación -que es verdad- sino el compartir: dad lo que tengáis y yo haré el milagro. Él mismo, multiplicando aquel pan ofrecido, anticipó la ofrenda de sí mismo en el Pan Eucarístico. Efectivamente, sólo la Eucaristía es capaz de saciar el hambre de infinito y el deseo de Dios que anima a cada hombre, también en la búsqueda del pan de cada día”.

En estos días que nos aproximamos a la Semana Santa, se ha querido hacer, desde hace varios años, sobre la situación que ellos viven, a través de un evento que es representado a lo largo de la frontera: el Vía Crucis del Migrante, que nos invita a volver la mirada hacia ellos, quienes, para los creyentes, Jesús se identifica con ellos, no por el hecho de que sean buenas o malas personas, sino por la situación de vulnerabilidad que sufren, donde el primer paso es el de no criminalizarlos, como suelen hacerlo algunas personas que por experiencias propias o ajenas, han sido víctimas de alguno de ellos. Es simplemente un llamado a ponernos en su lugar y de hacernos recordar que no es placentero, en absoluto, la decisión que muchos de ellos se vieron obligados a tomar.

No olvidemos que Nuevo Laredo está formado por una población que no es originaria de la ciudad, pero que su empeño y dedicación, convirtieron a la ciudad en el principal puerto fronterizo de Latinoamérica, cosa que no pudieron hacer otras ciudades fronterizas con más recursos. Muchos de ellos amaron y aman a esta ciudad, más que a sus terruños, de tal manera que, hasta quisieron que sus restos mortales se quedaran en esta ciudad, agradecidos por las oportunidades y la generosidad de tantos. No es una exageración indicar que muchos de ellos, hicieron más por la ciudad que muchos de quienes habían nacido en ella. Los invitamos pues, al evento que inicia el día 5 de abril a las 5:00 de la tarde partiendo de la parroquia de Santo Niño, para hacer recuerdo de sus padecimientos, hasta llegar a Catedral.

padreleonardo@hotmail.com