El Mañana

domingo, 25 de agosto de 2019

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Ceda el paso

29 julio, 2019

Los tiempos de respuesta de los servicios de emergencia son cruciales para poder salvar vidas, pero en Nuevo Laredo los rescatistas la tienen por demás difícil por varios aspectos.

Para empezar está la problemática de que mucha gente no cede el paso a las unidades de emergencia que circulan con las sirenas encendidas, que en estos tiempos es difícil de ignorar, pues los sistemas de luces son más llamativos que nunca, además de que la frecuencia del sonido también es especial para no pasar desapercibido en muchas condiciones de ruido; aquí el problema no es que no los vean o escuchen, sino que no todos los ciudadanos tienen esa cultura cívica.

Suponiendo que todos cedieran el paso a las ambulancias y otras unidades de emergencia y rescate, éstas se enfrentan a otro problema incluso peor; la mala condición de la mayoría de las calles que incluso cuando no hay gente en las vialidades -como en la madrugada o los domingos temprano- no se puede circular a gran velocidad pues en donde no hay baches, hay topes y toda clase de obstáculos.

Por si esto fuera poco, existen pocas estaciones -y para colmo- mal distribuidas en la mancha urbana, pues algunos domicilios están realmente muy distantes de cualquier base de Protección Civil y Bomberos y ni se diga de hospitales, por lo que evidentemente hay áreas en donde el riesgo de atención por percances es mayor por su lejanía y por ende su posibilidad de ser atendidos o rescatados en tiempo es más baja.

Las comparaciones son cuestionables muchas veces, pero en ocasiones, inevitables; Laredo tiene 14 subestaciones de Bomberos completamente equipadas, Nuevo Laredo apenas tiene cinco y no tan dotadas, pues obviamente no tienen el mismo presupuesto.

Lo que siempre se ha reconocido a los bomberos de Nuevo Laredo es precisamente que trabajan con las uñas en una cantidad inmensa de reportes y que sin tener todo el equipamiento y personal necesario, hacen la chamba y salvan vidas todos los días.

Esto los ha hecho adquirir ciertas habilidades que -respetuosamente- bomberos de otros lugares con más recursos no llegan a tener, pues es precisamente el tener que ingeniárselas día a día sin el equipo, lo que los ha obligado a superarse.

Al final, si de alguna manera podemos apoyarlos, podemos empezar por cederles el paso, pues es contribuir a que lleguen lo más rápido posible para salvar vidas.

Obviamente -como en toda profesión y lugar- no todos pueden ser buenos, pero definitivamente sí hay muchos elementos valiosos cuya estancia en la corporación es por convicción al estilo de vida del rescatista, pues no es una profesión en la que se harán ricos e incluso en ocasiones ni las gracias les van a dar.